Gunter regresa para conquistar los embutidos

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Gunter regresa para conquistar los embutidos

Trabajadores de Gunter.

En sus primeros años, Gunter tuvo una gran oportunidad en el mercado, expandiéndose de forma rápida en todo México hasta que los acontecimientos que surgieron por la fiebre porcina parecían cerrarles las puertas.

Hoy, seis décadas después, están retomando el camino para volver a posicionarse en el sector y conseguir un lugar fijo  entre los almacenes de las tiendas de autoservicio.

“Nosotros queremos darle al cliente buena calidad de productos. No buscamos competir con marcas comerciales o producir miles de toneladas, esa no es nuestra idea; lo que buscamos es dar un producto bueno que sí contenga carne”, comentó José Francisco Toledo Hernández, gerente administrativo.

La empresa poco a poco ha ido en aumento con la contratación de personal e invirtiendo en nuevos procesos y  tecnología.

Inspiración de emprender

En 1956 nace Salchichonería Gunter en la calle Tenochtitlan de la colonia Alameda en Celaya.

Los hermanos Carlos y Arturo Gunter Guerra decidieron crear su negocio de embutidos porque sabían cómo se fabricaban. La técnica la aprendieron viendo cómo los hacía su padre, que era un carnicero alemán y quien los inspiró a mantener la tradición en tierras guanajuatenses.

Ante el crecimiento que tuvo la empresa, en 1960 adquieren terrenos para soportar la expansión y se unieron dos socios más al equipo.

“Entraron a la empresa los otros dos hermanos y con ellos cuatro el negocio estaba repuntando, poco a poco. La empresa se iba expandiendo y las cosas iban bien dentro de Gunter”.

Para 1965 contaban con cuatro centros de distribución que se encontraban en Tampico, Monterrey, Distrito Federal y en Jacona, Michoacán; en esta última llegaron a tener una planta de producción.

Tambalea durante recesión

Ante la fiebre porcina que se vivió en la década de los setentas y ochentas,  en diferentes estados de la República les cerraron las puertas a la empresa celayense.

“Con la fiebre porcina se pusieron barreras sanitarias y hubo estados en los que tenían un estricto control de sus animales y no dejaban pasar producto de cerdo para que sus animales no se fueran a contaminar”.

En 1992 tuvieron que cerrar la planta de Jacona, Michoacán, enfocándose solamente en la de Celaya para mantener los intereses económicos de la empresa.

“Tuvimos que cerrar por fuerzas mayores, ya no contábamos con puntos de distribución y en ese entonces no contábamos con la certificación TIF que era la que avalaba la calidad de nuestras carnes”.

Ante esto, tres de los socios decidieron salirse de la empresa y sólo se quedó al mando de ella Arturo Gunter. No fue hasta 1996 cuando la empresa obtuvo el certificado Tipo Inspección Federal (TIF) y el negocio se retomó al lado de uno de sus hijos, quien en 1998 asumió la gerencia general de la fábrica de embutidos.

“El señor Arturo siguió en el camino, no quiso abandonar la empresa y varios años después su hijo se quedó al mando de ella para volver a levantar Gunter”, comentó el gerente administrativo.

Refrescan la mano de obra

Durante la expansión que tuvo la empresa celayense, llegaron a tener 200 empleados. Gran parte de ese personal se encontraba en el área de ventas y demostradoras en las tiendas de autoservicio.

Pero ante las complicaciones que se les presentaron en diversas épocas, se fueron reduciendo hasta llegar a los 30 trabajadores. Desde hace 10 meses la empresa creció a 70 empleados con la intención de volver a posicionarse en el mercado.

Para ello trabajan en la capacitación sobre buenas prácticas de manufactura, nuevos desarrollos y de temas que lleven a crecer el entorno laboral.

“Es constante la capacitación, cuando menos una vez al mes se le da un curso al personal de todo lo que tiene que ver con la planta”.

Invierten en maquinaria

En 2008, Salchichonería Gunter atravesó una inestabilidad organizacional que los retrasó en la creación de proyectos, por lo que decidieron comprar nueva maquinaria con el Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO).

Dos años después obtuvieron el crédito para hacer la remodelación de la planta. Para ello tuvieron que invertir 20 millones de pesos, de los cuales 5 millones fueron por parte de FIRCO.

“Tuvimos que hacer adecuaciones a la planta; cambiar el piso y dividir nuestras áreas. Fuimos más selectivos en el área de empaque porque tiene que estar bien cuidada. Además compramos maquinaria porque la que teníamos ya estaba obsoleta”.

Para el 2011 empezaron a introducir más productos y ahora trabajan para contar con la certificación de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP), que ayuda a las empresas de alimentos a identificar sus riesgos de inocuidad alimentaria, evitar los peligros de ella y el cumplimiento legal.

“Con todo esto queremos seguir avanzando en el mercado y esta certificación nos ayudaría a trabajar en  ciertas áreas para mejorar. Cada vez estamos avanzando más, son los resultados que está dando el trabajo que hemos sembrado y se está dando a conocer”.

Sus marcas

En los primeros años de Gunter empezaron con la fabricación de jamón, salchicha y chorizo. Pero poco a poco se fueron expandiendo hasta vender cerca de 50  productos diferentes.

Entre ellos está el jamón de miel, hierbas finas, selva negra, americano, virginia, pavo, holandés y york; de salchicha tienen el viena, pavo, salami, peperoni, chorizos, longaniza y tocino en sus diferentes presentaciones.

“Hicimos reformulación de productos, pero queremos mantener un gran porcentaje de carne para mantener la categoría de embutidos finos”.

El 30% de la materia prima la importan de Estados Unidos y Canadá, lo demás lo obtienen de los rastros TIF de Guanajuato, Jalisco y Sonora.

“Nosotros principalmente compramos carne nacional y lo que traemos del extranjero son productos que no se consiguen tan fácilmente, como la trompa que es para el queso de puerco y en ocasiones el tocino”.

Mensualmente producen alrededor de 150 toneladas de embutido que se venden con las marcas: Gunter, SG que es económica, Frink’s, Lëcker, Spëser y Gunter’s.

El dato

Todos sus embutidos se siguen fabricando con diferentes cortes de carne.

 Para reestructurar la planta de Celaya se tuvieron que invertir 20 millones de pesos.

 Por ahora cuentan con 70 empleados y en este año esperan incrementar su plantilla.

 Cuentan con cerca de 40 productos.

 Están presentes en tiendas de autoservicio como HEB, Soriana y City Club.

Regresan para conquistar a las tiendas de autoservicio

Salchichonería Gunter volvió a introducir sus productos en las tiendas de autoservicio en el 2006, anteriormente habían entrado con las demostradoras, pero esta vez tuvieron que entrar de forma diferente.

“El producto ya está empacado, se exhibe en sus diferentes presentaciones y tenemos que competir con el precio, aunque sabemos que por el costo de nuestros productos no podemos competir con las marcas comerciales”.

Con la marca Lëcker tienen presencia en Soriana y City Club, la marca Frink’s se vende en HEB; y esperan que con Gunter’s se puedan introducir de nueva cuenta a Sam’s y Walmart. A estas empresas les surten cada semana para abarcar diferentes estados del país como Querétaro, Michoacán, San Luis Potosí e Hidalgo.

El 50% de su producción va enfocado a maquila, el 20% de su producción se distribuye en tiendas de menudeo y el 30% es para las tiendas de autoservicio.

“Estamos otra vez introduciéndonos. Queremos entrar a otras cadenas de autoservicio, estamos retomando ese rumbo. En cada tienda queremos vender diferentes marcas, de acuerdo al mercado al que va dirigido”.

Optan por maquilar

La idea de maquilar surgió a raíz de hacerles las marcas privadas a las tiendas de autoservicio, esto empezó en el 2010 y por ahora maquilan sus productos a cuatro empresas, pero están por agregar a otro cliente que vende en el Noroeste del País.

“Estamos en puerta con otro cliente que quiere que le hagamos su marca, no tenemos ningún inconveniente en fabricarle; es interesante ver tu producto en el mercado y que te lo pidan otras empresas para que tengan la misma calidad”.

Las negociaciones que han tenido pueden llevar desde cinco meses hasta un año, dependiendo de los resultados que tengan en las auditorías, que se cuide el tema de la inocuidad y que los procesos estén bien estructurados.

“Hay clientes que nos han hecho análisis de becteriológico, microbiológico o físicoquímico. Llegan a checar todos nuestros procesos y productos, en ocasiones sólo es cuestión de meses o hemos durado hasta un año porque en ocasiones buscan un producto diferente que les podamos ”.


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