Fusilados en Lagos en la Independencia (Última de tres partes)

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Fusilados en Lagos en la Independencia (Última de tres partes)

¿Cuál era el ambiente que se respiraba y prevalecía alrededor de la Villa de Lagos durante los años de la Guerra de Independencia, entre 1810 a 1821? Considero importante mencionar las escaramuzas y fusilados habidos en la vecina Villa de la Encarnación, cuya plaza estaba resguardada por respetable cuerpo de  militares realistas, la mayoría procedentes de la región de Cuencamé, el Río Nazas y Durango. Todos ellos sepultados, en la población mencionada:

El 15 de marzo de 1813, un grupo de soldados insurgentes atacó la hacienda de Mariquita que estaba defendida por un puñado de soldados realistas. A los defensores, los insurrectos les hicieron tres bajas: Victoriano Padilla, Crestino Hernández y Juan Gaytán.

En otro encuentro habido entre realistas e insurgentes, en las orillas de la Villa de la Encarnación, los primeros aprehendieron y fusilaron el 10 de marzo de 1814, a los patriotas siguientes: Simón Ynojos, criollo soltero y vecino de la misma Villa de la Encarnación. A D. Felipe Cervantes, criollo vecino de la Encarnación, e hijo de D. Santiago de Cervantes y de Da. Michaela Villaseñor. Al mulato Silvestre Cruz y al indio Jorge de Lira, originarios del rancho El Caquixtle. Vecino de San Juan de los Lagos, D. José de Jesús Flores, quien dejó viuda a Da. Ignacia Flores. De la Villa de Lagos, al criollo D. José Antonio Jiménez, quien dejó viuda a Da. Rosalía González. Y a Damián Rocha, indio del Pueblo de Moya, de la Villa de Lagos.

El 13 de noviembre de 1814, la guarnición de esta plaza pasó por las armas a D. Juan Francisco de Oquillos, español originario de Santander, España, quien comandaba un grupo de insurgentes.

En el rancho El Capulín, los insurgentes mataron a D. Julián y a D. Matías Moreno. D. Julián era viudo de Da. Sebastiana Guevara y D. Matías, dejaba viuda a Da. Felipa Reyes.

El 30 de agosto de 1815, el esposo de Da. Trinidad Jaime, D. Matías Villaseñor, fue asesinado por una partida de insurgentes, por el sólo hecho de ser simpatizante de la Monarquía Española.

Procedentes del pueblo de San Juan de los Lagos, vía Trojes de Urquiola y Santa María de En Medio, un grupo de insurgentes llegaron al rancho Los Magueyes y mataron a José Trinidad Díaz, esposo de Da. Eduarda Escalera; y luego pasaron a la Villa de la Encarnación y ahí victimaron a D. Antonio Villalobos, esposo que fuera de Da. Teresa Muñoz, porque ayudaban a los soldados realistas.

Días más tarde, en represalia, los realistas acantonados en la Villa, pasaron por las armas a los insurgentes capturados ese día: A D. Juan de Dios de Anda, criollo soltero originario de Cañada de los Andas. A José María Zavala, originario de León, Guanajuato. A Juan Macías, vecino de Tlacuitapa. Del rancho de La Tenería, a Francisco Gutiérrez, quien dejó viuda a Tranquilina Tavares. Estos fusilamientos fueron el 21 de octubre de 1815 y el día 23 del mismo mes, fue fusilado Andrés Severo, originario del pueblo de Guanajuato. 

El 28 de noviembre de 1815, cerca de Los Lomelines, allá por el Mesón de los Sauces, los insurgentes victimaron al indio Manuel Paredes, vecino del Terrero, quien dejó viuda a Petra Briones.

El 29 de diciembre de 1815, en otra incursión a la Villa de la Encarnación, los insurgentes pasaron por las armas a D. Miguel de León, quien ostentaba el grado de Sargento de Provincia del Ejército Realista. La misma suerte corrieron el soldado Francisco Villalobos y el vecino de la misma Villa de la Encarnación, Matías Gutiérrez.

En 1816, nunca localicé el mes y día, los realistas pasaron por las armas a dos vecinos de la Encarnación, activistas simpatizantes del movimiento insurgente: A D. Tiburcio Arias originario de la Estancia y a D. Justo Ornelas, de la Estancita.

El 19 de febrero de 1816, los insurgentes victimaron al realista Juan López, quien dejó viuda a Jacinta Hernández.

El 8 de junio de 1816, los realistas pasaron por las armas a varios insurgentes capturados en una escaramuza habida hacia la salida Norte de la Villa de la Encarnación: A Carlos Castañeda, indio vecino de Los Lomelines y quien estaba casado con María de Jesús López; a D. Juan Sanromán, criollo vecino del rancho la Cofradía. Este personaje era tío del Padre e Historiador D. Agustín Rivera y Sanromán; su madre, Da. Eustasia Sanromán, quien había nacido en este lugar el 29 de marzo de 1799. A Juan Espinoza y a Rafael Bocanegra, vecinos del rancho de Veloces; a Domingo Quijas, indio de Cuarenta; y a Gregorio Torres, vecino de Ciénega de Mata.

El 20 de agosto de 1816, los realistas pasaron por las armas a D. Antonio Ramírez, criollo vecino de la Villa de Aguascalientes, quien dejó viuda a Da. Dolores Santoyo. 

El 12 de abril de 1817, los insurgentes pasaron por las armas a D. Martín Zermeño, simpatizante del Gobierno Español, dejando viuda a Da. María Martín.

Este era el ambiente que durante los años de la Guerra de Independencia prevalecía en las Villas de Lagos y la Encarnación. Los continuos enfrentamientos habidos en la segunda y los cientos de patriotas pasados por las armas en la primera, son el más grande testimonio para llamar a estos lugares, con señalada justicia, como “Tierras de Patriotas”. Todos los nombres de estas personas no los he inventado yo, todos ellos están consignados en los folios que señalan las páginas en los libros correspondientes que forman parte de los Archivos Parroquiales de estas dos demarcaciones de Lagos y la Villa de la Encarnación. Si alguien tiene alguna dura, puede consultarlos. Ahora bien, cuántos de quienes me están leyendo, si son originarios de estas tierras, si recorren seis o siete generaciones atrás, tal vez descubran que descienden de algún Patriota de estas tierras.

La primer vez que publiqué una parte de este importante contenido, fue en la revista “Visión de los Altos”, de breve aparición, que dirigía en octubre de 2007 D. Eduardo Martínez Sandoval. Años después, lo publiqué en su totalidad en mi reciente libro “Tierra de Patriotas”, y ahora, se las presento a ustedes. ¿No Creen que luego de conocer lo publicado, Lagos merece en justicia el Título que proponemos?... ¿No creen, que tomando en cuenta que los jardines de la Merced y San Felipe fueron sudario, catafalco y cripta para tanto Patriota, es necesario que las Autoridades Municipales tengan sensibilidad cívica y levanten en su honor una “Rotonda para Laguenses Ilustres”? El proyecto de su construcción no es de ahora, quienes hicieron posible el lucimiento de las fiestas y transformación de la imagen de Lagos con motivo del IV Centenario de la Fundación de Lagos el año de 1963, ya soñaban con una Rotonda para Laguenses ilustres. El año pasado 2015 oficialmente ya se señaló el lugar: “Jardín Salvador Azuela”, a espaldas del templo del Rosario, en el corazón del Centro Histórico. Su construcción rescataría este lugar y su obra, sería importante atractivo histórico del Pueblo Mágico. ¿Para qué esperar?



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