Una familia ‘de pelotas’

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  • Una familia ‘de pelotas’

    Ha forjado historia en el deporte local.

Agustín Cervantes/ La Piedad

El beisbol es su vida, su pasión, su inspiración y motor. Don Antonio Ascencio Ruiz, originario del municipio de Betania en el estado de Jalisco, fue adoptado hace mas de 30 años por esta tierra piedadense a la cual le ha entregado parte de su vida para escribir los avatares del beisbol local.

A sus 7 años de edad ya pintaba para ser un buen comerciante como sus padres, Don Benjamín Ascencio y Josefina Ruiz, quienes le inculcaron el gusto por labrar la tierra, a trabajar y ser honesto. Toño, al igual que el resto de sus hermanos -catorce-, gustaba del juego de pelota.

Entre semana, y después de terminar las labores del campo por las tardes, el joven ‘Toñito’ se reunía con sus amigos y hermanos en el campo de juego para ver las “cascaritas”; mientras que los fines de semana apoyaba a los equipos locales a quienes veía con gran interés.

Pasaron los años, pero no el gusto de ‘Toño’ por el juego de pelota, por lo que se integró al equipo de Betania con el cual solo participó en los torneos llaneros.

“La verdad nunca llegué al profesional o liga destacada en esa región, pero sí lo hice con mucho orgullo en mi posición que era segunda base. Me gustaba mucho jugar y aunque luego practiqué otros deportes, el beisbol fue el que me ganó el corazón”.

Cambio para bien

Betania no ofrecía grandes oportunidades para una familia en crecimiento como la de Don Benjamín Ascencio, por lo que los padres de ‘Toño’ decidieron buscar mejor vida en Michoacán, específicamente en La Piedad; aquí iniciaron vida como comerciantes dentro los mercados y el beisbol fue dejado un poco de lado

“Sí, fue un cambio radical sobre todo para nosotros que nos gustaba el beisbol pero en 2005 le probamos con un equipo para echar ‘cascarita’ ese era Diamantes; éste fue creciendo y nos animamos a llevarlo a competir a nuestra tierra”, recordó.

Fue tal el éxito entre los entusiastas piedadenses del beisbol, que la gente se acercó para reforzar al incipiente equipo. Incluso, fueron a competir al municipio de Betania, en Jalisco, cuna de este deporte en Los Altos. La Piedad en su primer torneo se coronó campeón.

“Esa fue una alegría gigante. Diamantes nació con estrella con ese primer título de liga y lo mejor que fue un equipo prácticamente familiar con el que le ganamos a los Naranjeros de Memo Amesazola”, destacó.

Desde entonces, Don Toño Ascencio ha vivido los 6 campeonatos de Diamantes en la misma piel. Ha pasado de ser jugador, a dirigente y promotor de este deporte, de tal modo que hace un año las autoridades deportivas del municipio de La Piedad lo reconocieron como merecedor al premio del mérito al deporte.

Sin embargo, la satisfacción más grande de don Toño es y siempre será su familia que se mantiene unida y saludable practicando deporte. Cada fin de semana es un gusto para el veterano de los diamentes ver a los suyos dentro del campo jugando o apoyando al equipo en todos los aspectos; la tradición beisbolera ha llegado a tres generaciones pues hasta sus nietos lo siguen.

Lorenzo y Rigoberto Ascencio son sus dos hijos varones, a quienes les gusta el futbol pero cuando se trata del ‘beis’, hay que parar actividades y asistir al campo en familia para vivir de cerca la disciplina que apasiona a sus padres.


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