Aplican ciencia en industrias

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    El equipo del Laboratorio de Biomecánica del Ciatec desarrolla calzado para deportistas de alto rendimiento. Fotos: Andrea Aguirre

En México hay 23 mil investigadores vigentes. Guanajuato se encuentra entre los estados que tienen más capacidad científico-tecnológica y cuenta con 867 investigadores, repartidos en las áreas de física, química, medicina y ciencias de la tecnología.

En la actualidad, las empresas buscan desarrollar sus proyectos o solucionar sus problemáticas con fundamentos científicos o de base científica y tecnológica.

Son ocho centros de investigación los que forman parte del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Guanajuato (Concyteg).

 

Calzan a diabéticos y deportistas

En el laboratorio de biomecánica del Ciatec se unen diversas profesiones para contribuir al desarrollo de calzado para deportistas de alto rendimiento.

Un doctor ortopedista especialista en cirugía de pie y tobillo, un diseñador industrial e ingenieros mecatrónicos y en sistemas son los que conforman el equipo.

“Cada proyecto se pone en la mesa de desarrollo y todos opinan, cada uno se encarga de su parte”, explicó Jesús Mayagoitia Vázquez, coordinador del laboratorio de biomédica.

Entre los proyectos que han desarrollado en el laboratorio, algunos de los más fuertes son el desarrollo de calzado para pie diabético. 

Se acercó una empresa con este interés y se inició con el escaneo de pies diabéticos con una muestra a 30 hombres y mujeres de entre 18 y 30 años. Y con las estadísticas se desarrolla una horma que abarque la mayor parte de la población y de ahí se sacó el calzado para diabéticos.

“Hay pruebas desde el forro, que la plantilla tiene que ser antimicótica, la sudoración controlada, la piel que se va a usar, porque también parte principal de ese calzado es que fuera económico, porque ya hay en el mercado quien lo hace, pero es muy caro, y también tenía que ser desarrollado por investigación”, platicó Jesús Mayagoitia.

Otro de los proyectos fuertes del laboratorio de Biomecánica es el servicio especializado para deportistas de alto rendimiento.

“En este servicio, viene el deportista, sobre todo lo hacemos cuando van iniciando, porque hay deportistas que ya tienen muchos años practicando un deporte y generan un vicio deportivo, así lo llamamos nosotros”, comentó.

Han atendido gente que juega boliche y tiro con arco, quienes deben estar en la misma posición por horas. Con ellos hacen una plantilla de memoria que guarda la posición en la que están, y ellos se pueden mover y la misma plantilla los acomoda nuevamente. También han atendido a quienes entrenan crossfit, que necesitan una indumentaria especial para no lastimarse.

“Viene un deportista y le hacemos una consulta médica con el ortopedista, también tenemos un electromiógrafo y medimos la respuesta muscular. Hay ciertos deportes en los que se debe trabajar cierto músculo al 80% o 90% y si trabaja menos, es que está sobrecargando uno. También ayudamos a prevenir lesiones”, explicó.

Así mismo, realizan estudios de campo en canchas de ciertos deportes, como campos de futbol, pistas de tartán y líneas de boliche.

Después del desarrollo del calzado, se pasa a una etapa de validación con equipo de alta tecnología.

›› Controlan producción con matemáticas

Desde hace 17 años, el Centro de Investigaciones en Matemáticas (Cimat) comenzó una relación con la industria mexicana para ayudarlos a buscar soluciones en diversas problemáticas.

Las principales son sobre metodologías estadísticas para la industria en el área de control de calidad, así fue como empezaron a incursionar en la relación ciencia y empresas, platicó la doctora Graciela González, coordinadora de servicios tecnológicos.

Entre los desarrollos en que han colaborado con las empresas, algunos tienen que ver con procesos de la industria automotriz, en precios, pronósticos, control de calidad y estadísticas.

Uno de los proyectos fue desarrollado con la Tequilera Casa Sauza. A partir de la crisis del 2000, cuando llegaron las grandes infecciones a los plantíos de agave, planta que tarda siete años en madurar, no generaba azúcar y había problemas con la producción. El kilo de la piña del agave, utilizado para la producción del tequila, pasó de 14 centavos a 14 pesos en una semana.

No se podía traer agave de otras regiones, debido a que tiene denominación de origen y las compañías no tenían la precaución de generar sus propios plantíos, sino que rentaban de otros productores locales, explicó la doctora González.

El Consejo Regulador del Tequila se acercó de inicio al Cimat para el proyecto, que fue de beneficio para todos los productores.

El Cimat ayudó a la tequilera a procesar su inventario, con conteos sobre materia prima dañada y tiempos óptimos para cortar la piña sin esperar los siete años de maduración, de forma que se pudiera responder a la demanda para la exportación.

A partir de esta solución, la empresa tequilera tiene nombrado a Cimat como proveedor Alfa, esto es, que no necesita licitar para contratar sus servicios. Y otro de los resultados fue una relación comercial de largo plazo con la casa tequilera.

›› Crean calzado para niños con sobrepeso

Tras algunos intentos por desarrollar un calzado escolar para niños con sobrepeso, la empresa de calzado infantil Blasito optó por acercarse al Centro de Innovación Aplicada y Tecnologías Competitivas (Ciatec) para desarrollar en conjunto dicho calzado.

Este desarrollo se realizó en el 2013 y fue Martín Sánchez Careaga, de la dirección de inteligencia tecnológica y comercialización, quien estuvo al frente del proyecto.

“Se acercaron y pudimos bajar unos recursos a través del programa de estímulos a la innovación y pudimos darle recursos a un proyecto que desarrolló una colección completa, muy bonita, con aspectos de diseño y moda de vanguardia, a pesar de que es calzado escolar, una colección económicamente viable”, platicó.

Para este proyecto se hicieron pruebas con 527 niños de seis a 12 años, la mitad hombres, y el resto, mujeres. El proyecto tuvo un valor estadístico en nivel de confiabilidad del 95%.

Además, tuvo tres etapas. La primera, el estudio antropométrico y baropodométrico para niños de seis a 12 años en escuelas de León; la segunda, el diseño y desarrollo de producto, y la tercera fue la producción.

Se usó tecnología CAD-CAM y equipos antropométricos láser para desarrollar los principales componentes, como hormas, suela, plantillas y material de corte.

“Se redujo 50% el costo de producción por competitividad, y el resultado fue que el calzado para niños obesos tiene satisfacción en calce que garantiza su ajuste para diversos usuarios, no sólo los niños. Que la medida de recio tenga un margen de 15 milímetros de variación se logra con plantillas de calzado removibles”, añadió.



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