Renovación moral o autodestrucción (Y dos posdatas)

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    Renovación moral o autodestrucción (Y dos posdatas)

Ya lo decía en mi pasado artículo, que debemos regresar o retomar los valores morales perdidos, porque la falta de ellos nos está llevando a una peligrosa descomposición social. Esta vorágine de violencia e inseguridad es producto del abandono de la ética y los principios rectores y valores morales en los cuales nos debemos regir. Esto ha provocado, indudablemente, esta pavorosa corrupción.

Nuestro país, por desgracia, está considerado a nivel internacional como de los más corruptos del mundo. Incluso los que vienen a invertir en México ya consideran, dentro del presupuesto de inversión, una partida del 10 al 20% del total presupuestado, para pagar la “mordida” a los funcionarios públicos. Esta corrupción ya se ha aceptado como “normal” y esto es lo peligroso, que los ciudadanos la aceptemos y ya no hagamos nada para acabar con ella. Es más, algunos llegan a juzgar como tontos o cosas peores, a aquellos que estando en el poder no robaron. Y así surgieron expresiones de esta perversa subcultura de la corrupción como: “a mí que no me den, nada más que me pongan donde hay”. “El que no tranza no avanza” y otras por el estilo.

Los puestos públicos son vistos como botín. En la campaña electoral se dice que se quiere el poder para servir a los demás, pero la realidad es que al alcanzarlo, lo que se hace es servirse a sí mismo y a sus familiares. Estos, cuando su pariente llega al poder, se frotan las manos diciendo “ya la hicimos”, “nos vamos a hacer ricos”. Ven el poder como la oportunidad invaluable para enriquecerse y salir de pobres. Citar ejemplos, no tiene caso, pero si quieren lo hago, estimado lector, todos sabemos quiénes son. Desde el regidor, director de una dependencia municipal, estatal y federal, hasta llegar al presidente de la República. No importa de qué partido político sea, todos llegan con las garras bien afiladas para robar lo más que puedan.

Nuestro periódico am, en una reciente investigación periodística sacó a relucir que los regidores y síndicos, incluyendo naturalmente, al presidente municipal panista de la pasada administración, se despacharon con la cuchara grande. Que disfrazaron un aumento de sueldo con el pretexto de apoyos económicos para mantenimiento de sus autos particulares. Según lo dijo el regidor priísta Jorge Montes, que se auto aprobaron la entrega de más de 350 mil pesos para cada uno, los que les fueron entregados a lo largo de dos años y medio y esto más su salario quincenal y demás bonos y compensaciones. Esto demuestra que estos ex funcionarios persiguieron el poder para beneficiarse ellos y no el pueblo.

El caso más reciente es el del regidor panista Israel Herrera (por cierto alguien sabe ¿Quién es él?) tiene 47 facturas cargadas al erario público por cuentas en Restaurantes a lo largo de 9 meses. El justifica estos excesos diciendo que eran “reuniones de trabajo” con funcionarios públicos, lo cual, obviamente, es falso. También se le acusa de prepotente, de manejar en estado de ebriedad y al ser detenido “cesar” a quienes lo hacen. Sus vecinos se quejan de los escándalos que hace hasta altas horas de la noche. Esto es otra muestra fehaciente de la subcultura de la corrupción que existe en nuestro país.

Es preciso, por lo tanto, si queremos de verdad acabar con esta corrupción, abrevar nuevamente en los valores morales perdidos. Y esto es tan urgente, que podemos afirmar enfáticamente que lo hacemos o nos autodestruimos. Por elemental sobrevivencia debemos hacerlo, ya no tanto por moral. No tenemos opción, o emergemos como una nueva, pujante y poderosa sociedad por medio de los valores morales, o sucumbimos como lo hicieron Sodoma y Gomorra. O el imperio Romano, que se degradó tanto en la corrupción, como nosotros (con las proporciones debidas) que acabó por derrumbarse.

Eso está pasando también en Estados Unidos y la muestra es que tienen al perverso de Donald Trump como candidato presidencial. ¿Cómo es posible que hayan caído tan bajo los estadounidenses con un candidato así, lleno de odio, perversidad, inmoralidad y que trata a las mujeres como objetos sexuales y raza inferior? Este es el vivo ejemplo de la maldad que impera en ese país, el cual está por derrumbarse por el abandono de los valores morales. Aunque no gane Trump, el hecho de que lo hicieron candidato presidencial y que lo apoyan millones de personas habla de que en ese país los principios morales ya no existen, al menos en la mitad de la población de esa nación. ¡Que Dios nos ampare!

POSDATA UNO.- Y volviendo con Trump, ahora resulta que dice que hay un complot en su contra en lugar de reconocer que le han dado la espalda, hasta los más prominentes miembros de su partido, por su forma grosera, violenta superficial, mentirosa y engañadora de ser y su pasado de acoso sexual hacía las mujeres, en estos videos presume que por ser “famoso y poderoso puede manosear a las mujeres”. En lugar de reconocer sus errores y que por ellos lo han abandonado hasta sus amigos más cercanos, culpa a los demás de “complot”. Es un estúpido y se lleva el primer lugar por este “honor”.

POSDATA DOS.- El pasado 12 de octubre se conmemoró lo que ahora muy pomposamente se dice como: “El encuentro de dos mundos” o descubrimiento de América, en donde empiezan las tribulaciones de México por la esclavitud y discriminación de que fueron víctimas los indígenas. Muchos opinan que si en lugar de habernos conquistado los españoles, lo hubieran hecho los ingleses, seríamos una potencia. Esto es porque los españoles son propensos a la flojera y falta de iniciativa.

Por cierto, en relación a la fundación de Celaya, hay discusión sobre si se fundó el 12 de octubre o el primero de enero. Hay que explorar más cuál es la fecha exacta.

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