Barrios de Irapuato

Publicada el

    Barrios de Irapuato

Irapuato, como muchas ciudades del país, se ha compuesto a lo largo de su historia de diferentes barrios. Los barrios no son solamente una demarcación urbana compuesta de un conjunto de calles una junto a la otra. Pueden llegar a ser también generadores de una identidad. Lo más común es que cada barrio tenga una capilla o templo dedicado a un santo en particular del cual generalmente toman su nombre. De esta forma la capilla se convierte en el elemento alrededor del cual los barrios se conforman. Desde los tiempos coloniales los habitantes de cada barrio debían encargarse del mantenimiento de su templo y del culto y las fiestas en honor de su respectivo santo. Estas tradiciones siguen vigentes hasta el día de hoy. Al participar todos los residentes de determinado barrio para organizar las celebraciones o por lo menos ser parte de ellas, se creaba un sentimiento de pertenencia a una misma comunidad dentro de una mayor que era la Congregación de Irapuato. También era común en algunos casos que los habitantes de determinado barrio se dedicaran a una actividad económica en particular, como puede ser el comercio por ejemplo. 

En algunos barrios la identidad también estaba reforzada por el lazo de pertenencia a un determinado grupo indígena. Este fue el caso del barrio de San José que fue habitado principalmente por indios otomíes. Los indios otomíes del barrio de San José también crearon una cofradía para encargarse de las fiestas y del culto a su santo patrón Señor San José. Igualmente se encargaron de la edificación del templo que da el nombre al barrio y que fue de los pocos templos en Irapuato que lograron tener terminada su torre en los tiempos novohispanos. 

Del otro lado de la Congregación, aproximadamente en lo que ahora es el barrio de la Piedra Lisa, los indios tarascos construyeron su templo: el Hospitalito. Ellos también contaban con su propia cofradía bajo el patronato de Nuestra Señora de la Misericordia. Los tarascos, además del templo mencionado, contaban también con un hospital (de ahí el nombre por el que se conoce al templo de Nuestra Señora de la Misericordia). En ese hospital se daba atención a los enfermos y a los viajantes (se les daba hospedaje) y además tenía la función de ser un espacio para el fomento de una vida comunitaria acorde a las enseñanzas que Vasco de Quiroga introdujo entre los tarascos de Michoacán. Además de estos grupos indígenas existían otro, el de los nahuas o mexicanos, como se les llamaba en la época colonial a los indios hablantes del náhuatl. No se sabe sin embargo a ciencia cierta si los nahuas de Irapuato tuvieron un barrio propio y si fue así, cuál fue. 

Aunque seguramente al principio cada grupo indígena habitaba con los suyos en sus respectivos barrios, con el paso del tiempo y debido a la movilidad y el mestizaje de la época virreinal, los barrios llegaron a tener una población de orígenes muy diversos: india, negra, mestiza y española, quedando como elemento de identidad los cultos a su respectivo santo solamente. En la segunda mitad del siglo XIX surgió la tradición de los Barrios en Irapuato. En esta fiesta todos los diversos barrios de la entonces Villa de Irapuato se unían a una sola celebración, la de la Virgen de Guadalupe. Esta fiesta fue creciendo con el paso de los años, hasta convertirse el día de hoy en una de las principales de Irapuato. 

Además de los barrios ya mencionados, han pervivido hasta nuestros días otros como el de San Miguel, el de la Salud, Santa Ana, Santiaguito, San Vicente y San Cayetano. Sin

embargo otros barrios como el de San Nicolás o el del Surumbé se han perdido a lo largo del tiempo ya que es difícil ubicar dónde se encontraban. Cada uno de estos barrios ha conformado la historia de Irapuato y cada uno, con sus fiestas, tradiciones, cultos e identidad, dan vida al actual centro histórico de la ciudad. 

Autor: Franco Damián Segoviano Chávez 



#NotiMinuto

  • Tecnoteca

  • Viralzate