Vida y éxito: Expediente 313 (Parte II)

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    Vida y éxito: Expediente 313  (Parte II)

Mónica Jiménez Gómez

calidadvida.coach@gmail.com

 

Primer día en que Joel comenzaba sus prácticas profesionales. Llegó al seguro social y fue directamente al consultorio número ocho.

–Buen día señorita, mi nombre es Joel Ramírez Tapia, vengo de la facultad de medicina y me comentaron que me presentara en este consultorio para poder apoyar al doctor que está aquí y realizar mis prácticas profesionales, explicó Joel.

–Claro que sí, bienvenido Joven, respondió la asistente. -Pasa, te presentaré con el doctor en turno, agregó.

-Buen día joven, contestó el doctor. -Bienvenido, mi nombre es Carlos Aguilera soy el doctor de este consultorio y estarás apoyándome diariamente a realizar algunas cosas para que de esa manera vayas aprendiendo.

Joel estaba muy emocionado, ya quería empezar, comenzó a medir a los pacientes y a pesarlos. Después de un rato, la asistente del doctor Carlos, le pidió a Joel que fuera al consultorio número 11 para que le dieran unos expedientes que el doctor Carlos, posteriormente los necesitaría. Joel, obedeció, caminó por los pasillos, por fin encontró el consultorio número 11.

Llegó al escritorio pero nadie estaba atendiendo, de pronto vio a una chica salir de la puerta junto con unos pacientes y se disponía a darles unas citas. Joel quedó impresionado con su belleza, le encantó su pelo negro largo y ojos grandes como muñeca. Se hizo a un lado para que ella pudiese atender a las personas y mientras esperaba su turno, observaba la amabilidad con la que atendía a la gente, sus explicaciones eran muy claras y aunque ellos tenían muchas dudas y le preguntaban una y otra vez, ella con gusto se las disipaba con firmeza pero con una hermosa sonrisa de oreja a oreja.

Por unos minutos todo su alrededor desapareció para Joel, excepto la mujer que estaba sentada en aquel escritorio con el letrero pegado en la pared: consultorio 11.

-¡Buenos días!, exclamó la asistente.

Joel regresó rápidamente al seguro social después de estar en otro mundo.

-Perdón, contestó Joel, buenos días, vengo por unos expedientes para el doctor Carlos.

-¿Y quién eres tú?

-Ah perdón.

Con los nervios, al joven se le había olvidado presentarse y le extendió la mano.

-Mi nombre es Joel Ramírez Tapia, apenas comencé aquí a realizar mis prácticas profesionales. ¿Tu nombre cuál es?

Era el momento ideal para descubrir cómo se llamaba esa hermosa mujer.

-Roxana, contestó la asistente. -También estoy haciendo aquí mis prácticas profesionales.

-¿En serio?, exclamó Joel y continuó. -Creo que mi estadía aquí pasará muy de prisa.

-¿De prisa? ¿Qué no acabas de iniciar?, preguntó Roxana con asombro. -Sí, hoy es mi primer día, solo que con la motivación que tendré por llegar a diario aquí y verte, los días se me irán como agua, hacer mis prácticas será un placer.

Roxana se sonrojó. Le entregó los expedientes y se despidieron. Pasaba el tiempo, Joel visitaba a Roxana con cualquier pretexto, expedientes iban, expedientes venían. El joven comenzó a atender a los pacientes del doctor Carlos y a aprender de todo lo que podía, su gran deseo era convertirse en director del seguro social, era tan persistente y tan bueno en lo que hacía, que de seguro lo lograría. Llegó el día en que se animó e invitó a Roxana a salir. Después de que habían terminado sus prácticas, ese día, se fueron juntos a tomar un café.

-Cuéntame Joel, ¿tienes hermanos? ¿cómo es tu familia?, preguntó Roxana interesada en la vida del Joven apuesto.

-No tengo hermanos Roxana. Realmente tengo una familia muy pequeña, somos solo mi madrina Elena y yo.

-¿En serio? ¿Pero y tus papás?

-Mi mamá enviudó muy joven y ella murió al momento en que me trajo a este mundo, explicaba Joel reviviendo sentimientos que aún no podía superar. -Mi madrina es mi todo, ella me ha enseñado a ser el hombre que soy y me ha inculcado luchar por mis sueños sin dejar de pensar en las necesidades de los demás.

Se escuchó un suspiro de Roxana.

-Pero bueno, ahora es tu turno Roxana, ¿cuéntame de tu familia?, preguntó Joel.

-También somos pocos, soy hija única, mi mamá es muy linda y con mi papá ni se diga, me la paso todo el día con él, pues es doctor del seguro social, ellos son mis amores, terminó Roxana.

-¡Doctor! ¿En qué consultorio esta?, preguntó Joel.

-En el 11, de hecho yo soy su asistente, el me metió allí para mis prácticas, concluyó Roxana.

-Pues que suerte que seas asistente de tu padre, ¿y cuál es su nombre?

-El nombre de mi papá es Pablo, Pablo Lorenzo Palacios de la O, mejor conocido como “el Doctor de la O”, respondió Roxana.

Esta historia continuará.

 



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