Podemos traer nuestra propia agua

Publicada el

    Podemos traer nuestra propia agua

Hace unos meses, en uno de mis artículos, señalaba, entre otras cosas, que Abengoa, holding  de la  empresa ganadora del concurso para construir y operar durante 25 años el acueducto El Zapotillo, había sido suspendida de la Bolsa de Valores española, IBEX; la empresa está demandada por sus acreedores y en suspensión de pagos. A mi comentario, SAPAL respondió que no había ningún pendiente, porque Abengoa México era totalmente solvente.

No ha pasado mucho tiempo, desde entonces, y la prensa informa que Abengoa México ya entró a concurso mercantil. De acuerdo con Banco Base, en dicho concurso se dictaron medidas cautelares a la empresa. 

Dentro de este proceso, se embargó a Abengoa México todo el patrimonio de la sociedad, como cuentas de cheques y bienes inmuebles. Lo anterior obedece, principalmente, a la preocupación de que sean los acreedores de la matriz española de Abengoa quienes, finalmente, cobren el dinero que se les debe a los acreedores mexicanos. Así lo explicó el abogado de Banco Base. 

Mi apreciación, de entonces, resultó justa y precisa. Sin embargo, SAPAL no parece tener urgencia, a pesar de que la empresa tiene ya 24 meses de retraso de entrega, más lo que se acumule, porque exiguamente ha colocado unos cuantos tubos de manera marginal, de los 140 kilómetros por colocar. La obra se concursó y se adjudicó a Abengoa México por un monto de  4 mil 569 millones de pesos, según reza el acta de adjudicación, de fecha 19-09-2011. 

Extrañamente, con la misma fecha, se firma un contrato  paralelo por un monto de más de 6 mil 867 millones… más los intereses derivados del financiamiento que le otorgará Banobras, más gastos por servicios financieros, comisiones y contratación de seguros y fianzas. Sí, leyó usted bien, pagaremos sus intereses, sus fianzas, sus comisiones y una diferencia inexplicable de 2 mil 298 millones más de lo que establece el concurso. Y, a la fecha, hablan de ocho mil millones.

El negocio de la concesión es redondo, los leoneses cambiamos pepitas de oro por espejitos: el concesionario construye el acueducto, tiene utilidades, lo opera, tiene más utilidades y tiene al cliente cautivo que le comprará toda el agua durante 25 años y le dará más utilidades: ganar, ganar y ganar…  

Pero, no es todo, hay algo más sorprendente aún: El Fondo Nacional de Infraestructura regalará a fondo perdido el 48.3% del costo total del proyecto y, por otro lado, Banobras otorgará a la concesionaria un crédito blando por un monto del 26.66% del proyecto, que pagará con una partecita de las utilidades que le cobrará a León por el transporte del agua. Así las cosas, aparentemente, la empresa tendría que aportar sólo el 25% del costo de la obra; pero, como ese 25% sería su utilidad en la construcción del acueducto, entonces no pondrá nada. ¡Un jugoso negocio!

En síntesis: Le otorgamos la obra, pagamos anticipos, le regalamos el 48.3% del costo, le compramos todo su producto y le damos el financiamiento y le pagamos nosotros los intereses del préstamo. ¿Qué le parece, le gustaría a usted un negocio de éstos, sin invertir un peso? La verdad, SAPAL y Conagua han sido muy generosos con Abengoa; pero, ya que la empresa no ha podido con el paquete del regalo, ¿por qué no nos quedamos los leoneses con esa concesión?

Abengoa México está en concurso mercantil, no puede pagar sus deudas, tampoco puede empezar, menos aún terminar. La empresa habla de subrogar la concesión, es decir, venderla y obtener generosas utilidades que le ayudarán a pagar su deuda con la cauda de acreedores que tiene tocando a la puerta de los juzgados. Sin embargo, a la letra del contrato reza que no puede subrogar la concesión sin el permiso de SAPAL.

¿Por qué SAPAL ha sido tan condescendiente con esta empresa española, la concesionaria, que recibió dinero a cuenta y no puede cumplir en tiempo y forma el contrato firmado? SAPAL ha hecho acuerdos modificatorios al contrato original que favorecen a Abengoa. Ya pasaron cinco años desde que se firmó el contrato y cada vez hay más bruma en ese dilatado asunto trashumante.

Según el Estado de Situación Financiera de SAPAL, al 30 de junio del 2016, tiene activos circulantes por 2 mil 120 millones de pesos, de los cuales mil 64 millones están en bancos; además, tiene derecho a recibir efectivo por concepto de  cuentas por cobrar  por mil 125 millones de pesos, a groso modo. SAPAL es una institución rebosante de dinero, pero no de emoción social. Sus excedentes, como bienes de viudas, están en bancos, en lugar de generar beneficios sociales inmediatamente; estos excedentes son producto del sobreprecio en la tarifa, de las más caras en  México. El organismo factura más de dos mil millones de pesos al año, de los cuales el 16% es aire, según datos y estimaciones.

Conagua y SAPAL pueden ya cancelar la concesión a Abengoa, por incumplimiento, sólo se necesita tener decisión. ¿Por qué no levantar las miras para realizar proyectos de largo aliento? El costo de oportunidad es muy bajo, y los beneficios para  los leoneses muy altos, si SAPAL se queda con la concesión.

León sería el beneficiario del apoyo del 48.3% del costo del proyecto, que regala el Fondo de Infraestructura; Banobras da el financiamiento del 26.66% de la obra; y, el 25% restante del costo, en realidad, son las utilidades que ganaría SAPAL en la construcción del acueducto, en lugar de la empresa española. Así, el dinero se queda en casa y se bajarían las tarifas cuando menos un 25%.

No se trata de ciencia infusa, existen los proyectos ejecutivos y los cálculos correspondientes. SAPAL tiene la experiencia en operar sistemas de agua, tiene los recursos económicos, los clientes que la consumen y los sistemas para cobrarla. Tiene todo para hacerse la titular de la concesión y operarla con éxito, dar buen servicio y cobrar una tarifa más baja y justa.

La decisión depende de la perspectiva con la que se vea el proyecto: con la mirada de un visionario de miras altas, de largo aliento y ganas de hacer las cosas mejor, o desde la burocracia y el conformismo. El 16 de marzo del 2010, el Gobernador, el Alcalde, Conagua y SAPAL suscribieron un acuerdo de entendimiento, cuyo objeto era confirmar y comprometer el interés para el desarrollo del acueducto Zapotillo. Entonces, se pueden sumar esfuerzos y hacer algo grande que apuntale la sustentabilidad y el desarrollo de León.

Los leoneses podemos traer nuestra propia agua y ser los beneficiarios de ese esfuerzo inteligente y audaz. No es necesario hacer las cosas como siempre se han hecho, juntos podemos abrazar una visión compartida del futuro, es urgente cambiar de paradigmas. ¿Por qué no lo intentamos? Aún es tiempo de ser mejores y remontar el tiempo. La historia no será escrita para nosotros, los leoneses seremos los artífices de nuestra propia historia.



#NotiMinuto

  • Tecnoteca

  • Viralzate