Por qué es WikiLeaks la mejor amiga de Trump

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    Julian Assange en la videoconferencia por el aniversario número 10 de WikiLeaks. Foto: AP

Julian Assange tiene 45 años y, si se puede confiar en un viejo perfil de citas en línea, mide aproximadamente 1.87 metros. Tiene facciones suaves, cabello prematuramente plateado, y una piel que parece traslúcida. Esta apariencia sin cocinar es resultado de más de cuatro años de confinamiento autoimpuesto en una pequeña recámara en la embajada ecuatoriana en Londres. Tiene poco acceso a la luz solar, pocas compañías presenciales -o realmente mucho de nada, excepto de lo que sucede en Internet.

El fundador de la plataforma en línea de publicación WikiLeaks fue el hacker activista más conocido del mundo cuando caminó hacia la modesta casa de dos plantas en 2012, solicitando asilo humanitario en vez de encarar cuestionamientos en Suecia por acusaciones de violación y abuso sexual. Él afirmó que el caso había sido creado por Estados Unidos, el cual, cree, estuvo tratando de extraditarlo secretamente la mayor parte de la pasada década. EU abrió una investigación criminal contra WikiLeaks luego de que la organización publicó cientos de miles de cables filtrados del Departamento de Estado en 2010. Aunque formalmente no se le han hecho cargos, Assange ha implicado a menudo -sin mayor evidencia- que EU trataría alegremente de asesinarlo.

Así que no fue completamente sorpresivo cuando, con ocasión del aniversario número 10 de WikiLeaks, Assange canceló abruptamente una aparición planeada en el balcón de la embajada, alegando preocupaciones de seguridad. En su lugar optó por aparecer, como el Mago de Oz, a través de video en una conferencia de prensa fuertemente publicitada sostenida en Berlín. El evento del 4 de octubre había sido anunciado por el Volksbühne, un gran y viejo teatro con asientos para 800 personas, pero cuando los invitados comenzaron a aparecer justo antes de las 10am, la entrada fue cerrada.

Los aproximadamente 40 reporteros y fotógrafos que asistieron, la mayoría de Alemania y medios de prensa internacionales, se dirigieron hacia el lado del teatro y al club nocturno en el mismo edificio. 

Mientras tanto, alrededor del mundo, los fanáticos de WikiLeaks -incluyendo una abigarrada colección de activistas radicales, lectores de Breitbart, Redditores, y expertos de ultraderecha- sintonizaron a través de múltiples transmisiones en vivo y fuentes de Twitter lo que muchos esperaban que pudiera ser la filtración para finalizar la campaña de Hillary Clinton.

WikiLeaks había reunido este improbable rebaño durante los dos meses previos por su papel influyente en la elección presidencial de EU. Comenzando a finales de julio, la organización liberó más de 19 mil correos electrónicos mostrando que el Partido Demócrata había conspirado secretamente para frustrar la campaña del senador de Vermont, Bernie Sanders. WikiLeaks no reveló la fuente de los correos electrónicos; el gobierno de EU clama que hackers rusos fueron responsables. Desde que publicó esa primicia, la cual llevó a la renuncia de la presidenta del partido, Debbie Wasserman Schult, Assange pareció alinearse de forma cercana con la campaña de Donald Trump, promoviendo rutinariamente memes antiClinton y teorías de conspiración y dando base a futuras filtraciones antiClinton.

Después de comentarios de un puñado de partidarios, Assange apareció. Declaró que WikiLeaks estaba entrando en una nueva fase operacional en la cual reclutaría voluntarios vía Twitter para la batalla en contra de los muchos enemigos del sitio.

A lo largo de la serpenteante presentación, el público esperaba impaciente por el prometido golpe a Clinton. “Entiendo que hay enorme expectativa en EU”, dijo Assange con una risita. Prometió que WikiLeaks en efecto liberaría información sobre la elección, aunque no todavía.

Luego de 4 años de que su vida dentro de la embajada comenzara, Assange sufre dolores de dientes, dolor crónico de hombro, mala postura, y depresión. En septiembre, Assange filtró su propio reporte médico, en parte como un tipo de provocación contra Clinton luego de su lucha para refutar críticas republicanas de que estaba demasiado enferma para la presidencia. El truco deleitó a una creciente cohorte de partidarios de Trump de hueso colorado y sorprendió a muchos viejos aliados de Assange en la izquierda activista. Después de todo, la visión de Trump de regresar a Norteamérica a los viejos tiempos de grandeza muscular representa, de muchas formas, la antítesis de la visión del mundo de Assange. Donald Trump ha sugerido “cerrar Internet” y aumentar los asesinatos extrajudiciales. Assange comenzó su carrera de hacktivismo a finales de 1980 y expresó admiración por los activistas antinucleares de aquella era; Trump se preguntaba a menudo, en voz alta, si no debiéramos considerar usar armas nucleares más seguido.

Nada de esto parecía molestar particularmente a Assange, quien ha minado los correos electrónicos filtrados del Comité Nacional Demócrata, así como correos electrónicos públicamente disponibles en posesión de Clinton y el Departamento de Estado, para cualquier golosina digna de un meme para reforzar el caso contra su candidatura. Ha usado estos descubrimientos para dar cobertura a teorías de poco soporte sobre la salud de Clinton a finales de agosto, desenterró un correo electrónico que mostraba que Clinton alguna vez recibió información sobre una droga para la enfermedad de Parkinson e inventó nuevas teorías antiClinton.

Luego de que Clinton alegó que hackers rusos habían sido la fuente de la filtración, Assange desvió el alegato en parte puntualizando que el empleado de bajo nivel del Partido Demócrata, Seth Rich, había sido asesinado semanas antes mientras caminaba a casa desde un bar en Washington. Aunque la Policía cree que Rich fue víctima de un intento de asalto frustrado, Assange insinuó una posibilidad más oscura: que Rich fue asesinado por compartir documentos con WikiLeaks. “Nuestras fuentes toman riesgos”, dijo Assange ominosamente.

En una entrevista a principios de septiembre con el presentador de Fox News y consejero de Trump, Sean Hannity, Assange sugirió que WikiLeaks liberaría más información sobre Clinton antes de la elección, enviando escalofríos anticipados.

Incluso, Assange y la campaña de Trump últimamente parecen tener mucha sincronía. WikiLeaks liberó unos 2 mil correos privados del presidente de la campaña de Clinton, John Podesta, sólo minutos después de que se filtraron los comentarios vulgares de Trump hechos en video en 2005. Parecía un esfuerzo para mitigar el daño a Trump al tiempo de armarlo de cara al segundo debate.

Angela Richter, directora de teatro y colaboradora de WikiLeaks que sigue siendo amiga de Assange, afirma que este “no tiene pena”, refiriéndose a los tuits antiClinton de Assange. “Pero pienso que sólo parece hacer errores en el momento porque está siete u ocho pasos adelante”. Ella se opone a Trump pero ve la reciente defensa política de Assange como el resultado de un cálculo frío y totalmente razonado sobre lo que es mejor para WikiLeaks. “Para él, la opción de Trump y Clinton es malo y mala”, dice. “Por supuesto, está tomando la oportunidad de intervenir. Puede pensar que Trump es terrible, pero puede ser más interesante tenerlo. Si Hillary se convierte en presidenta, va a ser todo lo mismo”.

Puesto de otra forma: Assange ve una oportunidad en descarrilar la candidatura de Clinton -una oportunidad de reafirmar la relevancia de WikiLeaks al ayudar a dañar el legado de una de las familias más políticamente poderosas en Norteamérica mientras que al mismo tiempo eleva a un improbable candidato a la oficina más importante de la Tierra. Si estás en un negocio de criticar estructuras de poder, no se pone mejor que eso.  

Traducción: Jéssica de la Portilla Montaño.



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