Jugando con el tiempo

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Con el gusto de saludarles amables lectores de a.m. Express hoy comentaremos el tema del juego.

Las condiciones adversas del terreno de juego, ya sea por agua, lodo o viento, influyen en el desarrollo de nuestro fútbol.

Son tres aspectos climatológicos que intervienen negativamente y que nos obligan a tenerlos en cuenta en un partido.

Del mismo modo, jugar en tierra o en pasto tiene sus diferencias. Para todos los jóvenes el pasto es la gran aspiración, ya que se disfruta mucho más el fútbol en esta verde superficie que sobre la polvorienta tierra.

Tierra.

En este tipo de terreno se tiene que jugar con zapatos de tacos no recambiables. En tierra el control es más difícil que en el pasto, ya que al ser una superficie más dura, el balón bota más.

Además los campos de tierra presentan irregularidades.

Barro.

Los campos con barro “lodo” benefician al equipo técnicamente pero.

El juego se hace lento en exceso, la fuerza y la capacidad física en general adquieren un gran protagonismo.

En los partidos en los que el campo está embarrado hay que lograr una especial concentración en la zona defensiva para evitar recibir un gol ya que el equipo contrario tendría muchas facilidades para mantener la ventaja.

En este tipo de terreno es más fácil defender que atacar.

Pasto.

Es el mejor terreno para jugar al fútbol.

Es mucho más fácil el control del balón, aunque un partido en pasto supone un esfuerzo físico mayor que en tierra.

Lo peor de los campos empastados es cuando están irregulares lo que provoca una mayor dificultad para realizar un juego raso.

Viento.

Es el mayor enemigo climatológico del fútbol.

Si el viento es muy fuerte al equipo que lo tiene en contra le cuesta mucho desplazar el balón y le supone un gran esfuerzo físico, mientras que el equipo que tiene el aire a favor puede sacar gran ventaja en el tiro a gol gracias a la velocidad que adquiere el balón.

Aunque también hay que superar la dificultad que supone realizar un pase largo con el viento a favor ya que el balón va más lejos de lo deseado.

Para jugar con viento hay que realizar un fútbol raso y evitar balones por alto.

Agua.

En los terrenos de juego que debido a la lluvia, presentan grandes charcos es difícil practicar un buen fútbol.

En los charcos pueden ocurrir dos circunstancias o que el balón se frene totalmente en el chaco o que adquiera una gran velocidad.

Así en los tiros en los que el balón bota en el agua, el portero tiene gran dificultad para poderlo parar.

En otras ocasiones el balón que iba a traspasar la línea de gol queda frenado en un charco o existente en la misma línea.

En un terreno de juego con gran cantidad de agua se puede utilizar el recurso de la puntera para sacar el balón del charco, aunque no se debe abusar de este recurso ya que con el empeine total nos podemos manejar perfectamente.

Por supuesto, en los campos con gran cantidad de agua hay zonas secas que son las que hay que aprovechar para llevar el juego por ellas.

Hasta la próxima



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