La desgracia que fue Fidel (Primera parte)

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    La desgracia que fue Fidel (Primera parte)

Uno de los grandes fracasos de la segunda mitad del Siglo XX fue Cuba. El tiempo no absolverá a Fidel Castro como él lo pregonaba en sus alargados discursos de horas frente a un pueblo embelesado por su retórica. La historia lo condenará.

Fidel Castro convirtió a Cuba en la dictadura más prolongada de nuestra era. Con 66 años en el poder, la familia Castro instaló un modelo totalitario comunista que estancó a la isla de principio a fin. Recordamos las metas económicas de la primera década: Fidel arengaba a las multitudes a cumplir el compromiso de producir 10 millones de toneladas de azúcar, al tiempo que expropiaba la inversión extranjera y se tendía en los brazos de la Unión Soviética para sobrevivir.

Uno de sus momentos más negros fue cuando presionó a Rusia para enfrentar a Estados Unidos con el desplazamiento de bombas nucleares a su isla. Fue en 1962 cuando el mundo estuvo a un tris de una tercera guerra mundial.

Hay mucho que contar de Cuba y su dictadura, en más de seis décadas suceden demasiadas cosas; entre ellas, el papel que tuvo México al mantener relaciones permanentes con el régimen, mientras Latinoamérica y la Organización de Estados Americanos (OEA) se distanciaban para alinearse con Estados Unidos. 

Un hecho agridulce: el País usó a Cuba como contrapeso a la influencia norteamericana, pero la postura implicó el apoyo a la supresión de libertades, la eliminación de los derechos humanos y la perpetuidad de la dictadura.

México con Cuba pasó del populismo y tercermundismo aberrante de Luis Echeverría, hasta la ingenuidad de Vicente Fox con el “comes y te vas”. Desde la ayuda económica, como la construcción de una gran embajada en la avenida Presidente Masaryk, en Polanco; hasta el rompimiento político con Vicente Fox por la postura correcta de denunciar la violación de los derechos humanos, entre ellos las libertades básicas.

Si alguna vez la juventud de los 60 y los rebeldes revolucionarios de la izquierda comunista soñaron con un mundo mejor a través de la supresión del capitalismo, la realidad los despertó. El sueño se convirtió en pesadilla.

Coincide la muerte de Fidel con la firma del tratado de paz entre la guerrilla y el gobierno en Colombia. Las FARC, y todas las guerrillas de América terminaron en fracaso. El marxismo-leninismo, que era casi el único filtro para analizar la historia, la economía y la política en nuestras universidades públicas, quedó sepultado.

Si bien es cierto que no es bueno celebrar la muerte de un ser humano, resulta alentador que el “fidelismo” muera de una vez por todas y se libere a 11 millones de cubanos de la opresión.

La historia también juzgará el mal papel de los norteamericanos en el trato con Cuba, desde haber permitido que cayese en la esfera de la Unión Soviética, hasta el penoso embargo comercial, cuyo mayor logro fue apoyar a los Castro y darles soporte. Tuvo que llegar un presidente sensato como Barack Obama para comprender que la libertad de Cuba no se lograría apretando el cuello a su economía, sino abriéndola al mundo. A partir de su visita a la isla y de la reapertura de la embajada, se inició una nueva etapa de esperanza para la población. 

(Continuará)



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