Llevan a zonas irregulares sólo tomas comunitarias

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  • Llevan a zonas irregulares sólo tomas comunitarias

    Vecinos de San Juan de Abajo prefieren pagar pipas que acarrear agua de las tomas comunitarias. El peso de las garrafas, la distancia hasta sus casas y las malas condiciones de los caminos los desmotivan. Foto: Guadalupe Becerra

Tres consejeros de la Comisión de Sapal del Ayuntamiento coincidieron en que el servicio del agua es un derecho universal, pero que por condiciones legales es imposible llevar el servicio a las colonias irregulares.

Indicaron que por eso instalan tomas comunitarias, para acercar el agua a personas que no tienen acceso a ella por estar en zonas irregulares, donde no pueden acreditar su propiedad.

am informó que en León hay 163 mil personas que no tienen agua potable en sus hogares, ya que la ley impide llevarles agua a las zonas irregulares, ya que son propiedades privadas que aparecen como un solo predio y las calles no son vía pública.

Hugo Varela Flores, líder de la CTM y consejero de la Comisión de Sapal en el Ayuntamiento, señaló que la autoridad tiene la obligación de dar el servio a todas las personas al considerarse un derecho universal.

“Sapal no puede dar agua a predios que no estén regularizados, porque no puede presuponer si es o no el dueño de la propiedad, ya que de otra manera podría Sapal correr el riesgo y meterse en un conflicto de carácter legal, sin embargo, el hecho de que sean irregular en no quiere decir que Sapal no tenga que darles el servicio, y para eso están las tomas públicas, donde la gente puede tomar el agua sin costo”, señaló.

Dijo que se debe continuar la colocación de tomas comunitarias donde se requieran y retirarlas de las zonas ya regularizadas.

José Luis Manríquez, regidor del PAN, y también consejero de la Comisión de Sapal, refirió que desde la administración pasada se ha trabajado el tema con el Imuvi para llevar pipas con agua a través del Fidapim.

“Desafortunadamente en las zonas irregulares que no tienen escritura, no es posible llevar este servicio como lo hacemos en la demás zona de la ciudad, al no tener la autorización y capacidad legal para poderle invertir recurso público”, dijo el regidor.

Indicó que como consejo trabajan en la regularización de estas colonias en conjunto con la administración para entrar a estos asentamientos más importantes no solo en el tema del agua, sino con otros servicio como el drenaje, pavimentación, alumbrado, escuelas, entre otros.

El regidos Jesús Vázquez, quien también forma parte del Consejo de Sapal, aseguró que se piensa en cómo regularizar las colonias, que consideró, es un tema difícil.

“Tenemos que pensar siempre en cómo regularizar, que no es una cosa sencilla, pues estamos heredando una situación difícil que se está presentado en la ciudad”, apuntó.

‘Tengo que caminar bastante para llegar’

Acarrear agua de las tomas comunitarias no es nada sencillo para los vecinos de San Juan de Abajo. 

Por el peso, por la distancia y por lo complicado de los caminos, muchos prefieren pagar una pipa.

En esta zona hay tres tomas con tres llaves de agua cada una. En una toma solo funciona una llave, dos presentan daños en las rejillas y graffitis en la lámina, únicamente la que está cerca del centro comunitario luce en buen estado y las tres llaves funcionan.

Algunos vecinos, a los que les quedan más lejanas las tomas, prefieren pagar a una pipa.

“La toma de agua la utilizamos nada más para tomar agua y compramos con pipas otros litros que utilizamos para lavar, trapear, el baño etcétera. Llenamos tres barriles y nos cobran entre 30 y 36 pesos y esta la compramos cada semana, lo hacemos la verdad, porque es complicado cargar los garrafones, aunque sea una cuadra para nosotras de mujeres nos es muy pesado”, dijo Blanca Cecilia Torres Delgado, vecina de la colonia.

Algunas madres de familia optan por la misma opción, la compra de agua a las pipas para no cargar botes tan pesados en tramos largos y además complicados de camino, por el pésimo estado en que se encuentran las calles.

“Yo estoy a mitad de la calle que está muy larga, tengo que caminar bastante para llegar a la toma y el problema no es ese, el problema es el regreso cuando vamos cargados de las cubetas y garrafones de agua, es por eso que acarreo poca, por lo regular para la comida y para tomar, y prefiero comprarle a la pipa, lleno dos barriles y una tina y pago cerca de 36 pesos”, dijo  María Henández.

Vecinos aseguraron que las tomas comunitarias son de mucha utilidad, pero lamentan que algunos jóvenes (vecinos) las dañen graffiteándolas o dañando la reja donde colocan las cubetas para el llenado.

Una vecina que prefirió omitir su nombre, platicó que personal de Sapal acudió hace poco más de un mes a limpiar las tomas y les advirtieron que si seguían dañándolas se las retirarían.



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