¿Cómo enfrentar a Trump?

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    ¿Cómo enfrentar a Trump?

Quienes pensábamos que Donald Trump era una broma de mal gusto o una pesadilla pasajera, nos equivocamos. Despertamos a una realidad que se materializa en la inmediata pérdida de la capacidad de compra de los mexicanos y el espanto de un futuro incierto. 

Cuando supimos que el presidente electo quería imponer barreras a las empresas norteamericanas que planeaban trasladar sus operaciones a México, los economistas como Luis de la Calle pensaban que se rompería la cadena de suministro. El fabricante de climatizadores Carrier fue el ejemplo que tomó Trump para decir que era eficaz aún antes de tomar el poder. 

Carrier tiene una larga historia de fabricación en Nuevo León, con tanto éxito que planeaba trasladar más plantas de Indiana para mejorar su productividad. 

Carrier es una subsidiara del conglomerado United Technologies, empresa que igual produce turbinas de avión, (Pratt and Whitney), elevadores (Otis) y sistemas aeroespaciales. Uno de sus principales clientes es el gobierno norteamericano. Por eso Trump pudo hacer “manita de puerco” a la trasnacional. Cualquier bloqueo al mercado militar norteamericano sería más dañino que el valor completo de la subsidiaria Carrier. Los cálculos no debieron ser tan complejos. Sostener mil empleos de mediana paga en Indiana se puede compensar con solo un pedido de turbinas para el Pentágono. United Technologies perderá algo pero servirá de “ejemplo” para la campaña nacionalista del republicano. Sirve más a la propaganda que a una economía que genera 180 mil empleos al mes. 

Si bien nos retuerce el estómago tan solo ver a Trump en todas las noticias, hay que pensar con mesura y buen juicio lo que debemos hacer. Después de darle muchas vueltas al asunto desde el día de la elección, la única respuesta posible para enfrentar el destino es un supremo esfuerzo de productividad. 

Ante los insultos, la xenofobia y la postura discriminatoria y chocante del electo presidente, necesitamos crear un plan para aumentar la productividad en todas las organizaciones, públicas y privadas. 

Japón estaba destruido después de la Segunda Guerra Mundial, en la miseria y bajo la bota del general Douglas McArthur. Vivieron años de humillación y miseria. Reconocieron su terrible derrota y… se pusieron a trabajar sin descanso para producir y producir lo que el mercado mundial necesitaba. Fortalecieron sus empresas y ahorraron con el recuerdo de la miseria de la guerra en la mente. 

Sabemos que vienen tiempos complicados para nuestro País, su economía y la generación de jóvenes que esperan una oportunidad. Se requerirá de un gran sacrificio pero solo así lograremos una economía interna fuerte y una competitividad imbatible en el exterior (como las de Asia). No, la respuesta no está en llorar con China o esperar inversión de Europa. Nadie nos va a salvar. 

Tampoco debemos identificar al pueblo norteamericano y a la mayoría de sus ciudadanos decentes con el personaje que nos humilla. Alguien mostraba un meme donde supuestamente en Wal Mart se discriminaba a los mexicanos en Estados Unidos. Era falso. Ir contra las empresas y los empresarios norteamericanos resulta inútil y demagógico. Por nada del mundo dejaría de leer el Washington Post y el New York Times. Son norteamericanos pero son empresas ejemplares en nuestra industria. El reto es alcanzar su calidad ejemplar. Eso vale para todos. La respuesta es competir y no amilanarnos.



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