El anillo de doble fondo

Publicada el

    El anillo de doble fondo

El último punto de la reunión del Colegio fueron las actividades de fin de semana.

Organicemos una competencia entre putas –propuso el secretario de la reunión.

Ya demos variedad a esto –dijo con fastidio el de mayor jerarquía–. Si no buscamos otra motivación, terminaremos como muchos de mis antecesores: unos mojigatos que solo sabían de acariciarse unos a otros.

Todos rieron por la alusión directa al anterior jerarca. No faltó quien echó una mirada furtiva al sobrino, Lorenzo Cibo, que estaba entre los veinticinco integrantes.

Eso te pasa por tener un tío Inocencio –señaló otro y todos soltaron fuertes risotadas. Lorenzo fingió disfrutar la broma.

Las rameras de la ciudad aprendieron a bailar y quitarse poco a poco la ropa ¡porque aquí lo sugerimos! –señaló otro de los reunidos–. Muchos de los burdeles presentan como espectáculos nuestras ideas. Busquemos otro pasatiempo y demostremos que el arte aquí nace.

Me niego a traer a hombres –señaló el Secretario–. Por eso les propongo esta vez una competencia con nosotros en los jardines.

Debes darle una variedad que no nos obligue a desgastarnos –insistió el Jefe–. Muchos somos incapaces de correr tras ellas. Al principio excita, pero después de mucho, algunos terminan por abandonar el campo de batalla. Lo que nos une y crea lazos indisolubles es que todos estemos presentes.

Lo tengo planeado muy bien. Prometo diversión –insistió el Secretario y todos dieron su beneplácito.

El clima fue de lo más benigno, el sol brillaba. Esta vez, no todas las busconas de la ciudad entraron al lugar, se permitió solo el acceso a las más jovencitas con largas piernas. Todas esperaban ansiosas estos bacanales por la comida y la muy buena paga del sitio.

¡Escúchenme bien!, amigos y compañeros –se presentó el Secretario antes sus correligionarios, ubicados en sendas sillas al final del jardín, bajo unos robles–. Cada uno deberá escoger entre estas bellezas a la mejor. Ellas ya fueron instruidas en las reglas de juego. La triunfadora recibirá alguna pieza que ustedes en estos momentos porten y que los represente. Ese será el trofeo para la mejor.

Los integrantes del Colegio vieron desfilar a las muchachas, ataviadas con hábitos. Frente de ellos se levantaban los faldones, lo que producía gran alboroto en la audiencia. Cada uno señaló a la que mejor satisfizo su lujuria para la orgía final.

Si usted me permite, Su Señoría, he seleccionado esta muchacha que no le quedará mal –se acercó discreto el Secretario al Jefe. Después de repasarla con la vista y las manos, dio su beneplácito y pidió que empezara la competencia.

A diez metros, ubicaron a las cortesanas y una pila de nueces frente a ellas.

¡Ahora! –gritó el Secretario.

Las prostitutas se despojaron de la túnica. Desnudas, con las nalgas intentaron atrapar la mayor cantidad de nueces. Les estaba prohibido meter las manos. Con pequeños pasos, pero a toda prisa, se dirigían hasta la silla correspondiente para soltar su carga en las manos de quien la escogió y regresar a toda prisa al montículo.

Las risas y los gritos de apoyo no dejaron de escucharse durante la justa. La meretriz del jefe fue la ganadora. Todos festejaron con vítores y risas. La muchacha, sentada sobre las rodillas de su protector, lo llenaba de besos. Contento, el jefe se quitó el objeto que más le representaba: un anillo de oro, con una esmeralda que ocultaba un compartimento. Ahí escondía el veneno que usaba contra sus enemigos, pieza clave para que Rodrigo Borgia llegara a ser Alejandro VI.

Enrique Soriano Valencia (Ciudad de México, 1956). Periodista y Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Autor desde 2005 de la columna Chispitas de lenguaje y de su serie de libros. En 2008 obtuvo con otros servidores públicos el Premio Estatal de Administración Pública por el Manual de Estilo para la Redacción de Informes de Gobierno y en 2009 fue distinguido con el Premio Estatal de Periodismo Cultural por el Congreso del Estado, por su columna. Es comentarista radiofónico en Corporación Celaya.

Envíenos sus cuentos a: latrincadelcuento@gmail.com

 



#NotiMinuto

  • Tecnoteca

  • Viralzate