La corrupción somos todos

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    La corrupción somos todos

No cabe duda, que uno de los muchos problemas que tenemos nosotros los mexicanos, de los cuales se está aprovechando el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es el de la corrupción, que nos corroe a todos, en mayor o menor medida, De manera especial es atribuible a la clase política, pues mucho se ha acentuado la corrupción en todas sus modalidades en los últimos años, sobre todo en este gobierno, que lejos de controlarla la ha incrementado, dando el ejemplo muy palpable con la llamada casa blanca y otros muchos aspectos más, que no vale la pena traer a colación, por ser harto conocidos. Sin embargo, uno de los temas que más me ha llamado la atención por el artículo escrito por María Amparo Casar en el periódico Excelsior, es que la corrupción empieza desde los propios partidos. Estaba muy consciente en lo personal, del financiamiento excesivo del que gozan todos los partidos políticos, con cargo a las contribuciones que pagamos los ciudadanos que nos ufanamos de ser cumplidos, A mí me tocó la época en el PAN, en donde este partido no recibía ninguna aportación del gobierno, las campañas políticas eran pagadas por el candidato y aportaciones de simpatizantes. Únicamente se sostenía el partido, a base de las aportaciones que dábamos los ciudadanos que militábamos en él, pero esos tiempos pasaron a la historia y finalmente todos los partidos, grandes y pequeños sucumbieron a la tentación de recibir del gobierno, aportaciones millonarias que, en el año de 2015, ascendieron a la fabulosa cantidad de más de 5 mil millones de pesos. Fueron aportados de manera religiosa por el propio gobierno, -llámese impuestos pagados por los ciudadanos en forma final.-.Podrá faltar el dinero en diversos rubros, pero nunca falta ni faltará en los pagos a los partidos políticos ni en los pagos a nuestros políticos, pues jamás se han quejado en ese sentido. No había caído en cuenta que, a pesar de los múltiples discursos de nuestros políticos, entre ellos todos los que son dirigentes de los partidos, que hablan mucho y aparentemente combaten a la   corrupción, hablando de tolerancia cero y muchas otras cuestiones, pero son los partidos políticos los primeros evasores en el pago de los impuestos y directamente responsables puesto que por ahí empieza, de la corrupción que a todos nos afecta.  No consideremos que tienen la canonjía del no pago del impuesto sobre la renta por los ingresos que perciben, pues están específicamente exentos de dicho gravamen, pero en lo que yo no había caído en cuenta, es que no pagan varios de los renglones que  los gravan directamente la mayoría de ellos, como son los impuestos retenidos a los empleados y no enterados al fisco, las cuotas del IMSS y del Infonavit, el impuesto sobre las nóminas, impuesto predial en algunos casos el IVA y otros más que no enumero. Deben entre todos los partidos políticos de acuerdo al artículo de María Amparo, más de 626 millones de pesos por esos conceptos, pero eso sí, claman con fuertes voces, su combate a la corrupción y lo mismo hacen nuestros diputados y senadores, que reciben altos sueldos y muchas prestaciones. Prefieren y así lo hacen, llegar a acuerdos ante el fisco, quien finalmente dobla las manos y en muchos casos los condona.  En referencia a los partidos políticos, si perciben cantidades millonarias para su propio financiamiento y en tratándose de los partidos pequeños con muy pobres resultados, por qué no pagan estas cantidades insignificantes, que es lo menos que podrían hacer, afectando a las instituciones públicas respectivas, pues es evidente que les restan recursos que les son muy necesarios, en cualquiera de los casos aludidos. No son molestados por el fisco, pues éste les tiene miedo y decide no requerirlos por las circunstancias que todos conocemos. Debemos tomar en cuenta que, cuando  un raterillo  roba por hambre un pan, es recluido en algunos casos en la prisión como todos lo sabemos.  El verdadero combate a la corrupción debería comenzar con nuestros propios políticos, no con palabrería sino con hechos concretos. Los primeros condescendientes somos nosotros los ciudadanos de a pie, que no les reclamamos absolutamente nada al respecto. Caigo en cuenta,  que no hemos hecho como mexicanos la tarea que nos corresponde y somos un país débil y corrompido, pues el gasto es muy ineficiente y de eso se aprovecha Trump, encabezando al país más poderoso del mundo. ¿Cuándo veremos el final de todo esto?  Seguimos con interés la marcha de este domingo, que espero tenga resultados alentadores y la considero en forma principal, contra las políticas y dichos de Donald Trump, quien no se ha cansado de insultar al pueblo de México y  para exigir al gobierno, que actúe y corrija los múltiples errores que ha cometido.



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