Familia del esposo de Ivanka negocia trato con empresa china

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    Kushner e Ivanka Trump bajando del Air Force One con sus hijos. Foto: AP.

Salidos del tuétano del mundo de los negocios, los Trump se encuentran bajo la sombra perpetua del conflicto de intereses. Esta semana el tintineo del roce del dinero con el poder rodea a su yerno Jared Kushner, marido de Ivanka, padre de tres nietos del presidente y consejero en la Casa Blanca. La familia Kushner, ha informado el diario financiero Bloomberg, está a punto de vender a capital chino una participación de 400 millones de dólares en un rascacielos de Manhattan.

Se trata de un edificio de oficinas de 41 plantas en el número 666 de la Quinta Avenida de Nueva York. La potencial compañía compradora es el Grupo Anbang, un conglomerado chino que nació en 2004 como aseguradora de vehículos, que en los últimos dos años ha liberado un huracán de 30.000 millones de dólares en compras de bienes en el extranjero y cuyo presidente, Wu Xiaohui, es marido de una nieta de Deng Xiaoping (1904-1997), el sucesor de Mao que cimientó el capitalismo chino grabando un lema en sus pilares: "Hacerse rico es glorioso".

Jared Kushner se desligó de la compañía familiar en noviembre tras la victoria de Donald Trump en las presidenciales para evitar el conflicto de interés. Pero ello no quita que levante sospechas un negocio tan sustancioso como el que están fraguando los suyos, con su padre Charles Kushner a la cabeza. A los 400 millones que paga Anbang, la entrada de la empresa china añade una reducción del 80% de la deuda de 250 millones que acarreaba el inmueble a los Kushner. Anbang además solicitaría un préstamo de 4.000 millones para la reforma del edificio, en el que harían pisos de lujo en las plantas superiores, un hotel en medio y un centro comercial abajo. La empresa de la familia del yerno de Trump se quedaría con una participación del 20% y el rascacielos pasaría a estar valorado, según Bloomberg, en 7.000 millones, el más caro de Manhattan. Sus bajos albergan ya tiendas de compañías como Zara o su competidora Uniqlo.

La cuantía de la inversión ha dejado boquiabiertos a los analistas del mercado de bienes raíces, más aún teniendo en cuenta que el sector de los inmuebles de lujo en Nueva York se ha venido enfriando, y se especula que la empresa china no sólo esté apostando al valor del edificio sino también al valor, más difícil de ponderar, de la cercanía a la familia más poderosa de Estados Unidos. El 2017 es un año de reorganización de la estructura de poder en China, con el 19º Congreso del Partido Comunista previsto para el otoño, y se encuentra en curso una campaña contra la corrupción. Son tiempos peligrosos en los que cualquier movimiento de un peso pesado, como Wu, se lee en clave estratégica.

Un portavoz de la firma china comunicó el martes por la noche que la compañía no ha firmado ningún acuerdo y que "no existe una inversión de Anbang en ese negocio".

Anbang es un conglomerado con un valor estimado de 300.000 millones de dólares. Formada por un opaco entramado de empresas, la mayoría firmas pantalla según The New York Times tras las que estaría la mano controladora de Wu y la nieta de Den, la compañía es propietaria del icónico hotel Waldorf Astoria en la Quinta Avenida. Allí, según el diario neoyorquino, mantuvieron una cena en privado el 16 de noviembre, días después de la victoria de Trump, Jared Kushner y el propio Wu, que ordenó regar la cita con un vino francés de 2.100 dólares. En una ocasión el presidente Barack Obama rechazó quedarse en el Waldorf Astoria, comprado ya por Anbang, por las reservas que creaba a su servicio de seguridad hacer noche en un inmueble cuyas raíces llegan hasta las yemas de Pekín.

Discreto en sus apariciones pero con un elevado perfil público desde que es asesor de su suegro Trump en Washington, Kushner se ha convertido en una suerte de canciller personal del presidente. Ha tenido un papel relevante en la visita a la Casa Blanca del primer ministro israelí Benjamin Nethanyahu, viejo amigo de los Kushner, judíos de Nueva Jersey, en las espinosas relaciones con el Gobierno de México y fue a finales de febrero uno de los selectos anfitriones del consejero de Estado chino Yang Jiechi, máxima autoridad diplomática del país asiático, con el que comenzaron a tratar la posibilidad de un próximo encuentro entre Trump y el todopoderoso presidente chino Xi Jinping.

En febrero los Kushner se vieron envueltos en una polémica similar cuando trascendió que estaban negociando la comprar de los Miami Marlins de béisbol. Como su propietario, el empresario Jeffrey Loria, suena como posible embajador de Trump en Francia, la familia dio un pasó atrás y comunicó que descartaba la posibilidad de adquirir los Marlins. Quizá, dijeron, "en otro momento".



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