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Fausto

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    Fausto

Obra clásica en la literatura universal con un fondo filosófico. ¡Saludos filosóficos!  Todos somos filósofos, aunque no lo sepamos ni hayamos estudiado filosofía. Este libro y toda la colección de los clásicos infantiles de la editorial Época son un verdadero acierto. A alguien, tal vez un equipo de intelectuales, se les ocurrió poner al alcance de los niños en forma sencilla las obras difíciles de leer escritas para personas cultas. El propósito de la colección es invitar a los niños a que adquieran el hábito en la lectura sólida que ha brincado fronteras y ha perdurado en el tiempo. La síntesis de la obra es: “Fausto, el protagonista de esta obra es un erudito de gran éxito, que se encuentra insatisfecho con su vida, por lo que hace un trato con el diablo, intercambiando su alma por el conocimiento ilimitado y los placeres mundanos. Es un individualista que se rebela a las leyes que rigen la existencia humana, se cuestiona constantemente el sentido de la vida, ya que no lo ha encontrado con el conocimiento terrenal, y es en pos de ese afán que pacta con Mefistófeles, quien representa para él, no el mal, sino una vía para descifrar el universo. No rechaza a Dios, ya que parte de su búsqueda son los caminos para llegar a él”. Les doy algunos datos de Johann Wolfgang Von Goethe, fue un escritor, científico, filósofo y político alemán que nació en Frankfurt el 28 de agosto de 1749 y que falleció en Weimar el 22 de marzo de 1832. Educado en casa por su padre hasta que a los 16 años se trasladó a Leipzig para estudiar en la universidad donde escribió sus primeros poemas. En 1775 comenzó a trabajar en la corte ducal de Carlos Augusto Von Hardenberg en Weimar, en donde permaneció gran parte de su vida, conoció a Friedrich Schiller, a quien le unió una gran amistad, y que lo animó a completar Fausto, su obra maestra, que apareció finalmente publicada en 1808. Leamos: “Cuenta la historia que hace muchos, muchísimos años, cuando los divinos habitantes del cielo aun guardaban comunicación con las sombras del infierno, se encontraron El Señor y el mismísimo Mefistófeles para hablar sobre los castigos impuestos a los mortales, de acuerdo con las conductas que mostraban en la Tierra. Fiel a su costumbre, Mefistófeles se quejaba de que no se le permitía atormentar a los humanos como él creía que merecían, porque siempre intervenían los ángeles para salvarlos. Por su parte, El Señor intentaba explicarle que, en ejercicio de su libre albedrío, las personas siempre sabrían elegir el camino correcto. Así fue como la discusión les llevó a reparar en la figura del doctor Fausto; un hombre maduro de apariencia fuerte, aunque ya rebasaba los 50, cabello rubio ya cubierto de canas y ojos claros pero tristes. La razón por el cuál pusieron su atención en él era porque reconociéndose como un hombre sabio, casi un dios, buscaba desesperadamente la manera de aprenderlo todo, de conocerlo todo, de tener la posibilidad de vivirlo todo. Mefistófeles aseguraba, sin temor a equivocarse, que podría influir en él y llevarlo por el mal camino para quedarse con su alma al final de sus días, ya que sólo era un loco hambriento de sabiduría. Por el otro lado, El Señor aseguraba que Fausto era bueno y siempre sabría elegir el buen camino, de tal suerte, que Mefistófeles no podría llevárselo al averno. Mas, como no se pusieron de acuerdo, El Malo se propuso como reto conseguir para sí el alma de Fausto”. Esta historia tendrá un inesperado final, que vale la pena leer, uno muy inesperado. Nos leeremos para la próxima.

 

FICHA TÉCNICA: 

Título: Fausto 

Autor: Johann Wolfgang Von Goethe

Editorial: Época

Precio: 34.00 

Capturista: Aidee Altamirano



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