El robo de la basura

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    El robo de la basura

En las economías desarrolladas y en las sociedades inteligentes, donde los recursos son tan escasos que desatan la innovación, los residuos sólidos, la basura, generan dinero. Los mexicanos enterramos la basura al confinarla en rellenos sanitarios, dejando en el proceso poco provecho económico, es decir, tiramos la basura en bolsas para que el problema se pase a otro: el concesionario.

Son muchas las fuentes reales de riqueza: las aguas negras, la energía solar, el viento, los residuos sólidos metálicos y plásticos, los residuos orgánicos para producir composta.

Esta semana en la visita que nos hizo a la Fundación Pro Niño Leonés AC, Diego Sinhué, el Secretario de Desarrollo Social, los pequeños, los más pobres de la ciudad, le mostraban los sistemas de generación de energía eléctrica con el viento y el sol, la captación de agua de lluvia y el aprovechamiento de las aguas grises y negras.

Es posible, claro que es posible hacer dinero con los recursos escasos. Solo que en las ciudades se requiere un enorme consenso y políticas públicas inteligentes y audaces e innovadoras.

En León teníamos un sistema de recolección de basura hecho a la "antigüita" con proveedores locales y que de alguna manera metían al flujo del circulante de la ciudad, los dineros provenientes de las concesiones que les daba el municipio.

Es cierto que se requería modernizarlo, pero se recurrió al paradigma tradicional: si no podemos administrarlo, hay que concesionarlo a terceros. Se prometía hacerlo al mismo costo y con mayor calidad. La fórmula parecía buena. Todos ganaríamos. Sólo que ganarían la concesión con seguridad, empresas foráneas o extranjeras, hábiles en la tecnología y logística de la recolección de residuos. Y así sucedió.

Vicente Guerrero Reynoso decía que debíamos crear un "sapalito", una entidad pública que transformara el problema en un recurso. Es decir, que la basura pasara al igual con el agua en SAPAL, a ser un recurso para crear con el SIAP un motor de generación de recursos financieros para la ciudad.

Pero las cosas no fueron tan sencillas de hacer y ya en la anterior administración, la estrategia de concesión, la misma que transfiere a un particular las aguas negras de la ciudad para generar electricidad, mostró sus inconvenientes.

La licitación salió mucho más cara, la ganaron empresas foráneas, dejó sin empleo a las empresas locales, generó problemas sociales y dejó de lado que los leoneses aprendiéramos a procesar la basura, es decir, que nos olvidáramos de la cultura y la tecnología del reciclamiento.

No habría criterios de reciclamiento y trabajo con la comunidad para incentivar a los ciudadanos, comités de colonos y fraccionamientos, al separar los residuos. Nos fuimos por el camino fácil y carísimo. Esa es la historia del proyecto fallido de la concesión que ahora muestra también que hubo grandes beneficiados con esos 200 millones anuales que pagamos de más los leoneses.

En este espacio, he comentado resultados de estudios de la Maestría en Medio Ambiente que muestran el mapa de energías renovables, el mapa de riesgos ambientales y también el del flujo de residuos sólidos en la ciudad. Se muestra que era posible mantener el esquema anterior de empresas locales pero que incluyera beneficios a los generadores de residuos (nosotros los ciudadanos y empresas) generando tecnología local de reciclamiento.

El otro aspecto y que nuestro periódico no ha dejado de mostrarlo, es el del beneficio económico que "alguien" tiene por el sobre precio que estamos pagando anualmente por el servicio de limpieza concesionado.

Los mecanismos más comunes son los que devuelven a los políticos que asignan la concesión o el contrato, los beneficios por medio del financiamiento a las campañas electorales, pues los políticos aspiran a más cargos y requieren sus "cochinitos".

El asunto es que no es fácil rastrear la ruta del dinero que se roba. Ni a los Consejeros Electorales del INE nos es posible rastrearlos, sino solo con voluntad de la autoridad, con los órganos superiores de fiscalización, con el SAT o con las Contralorías.

Por eso, el que la Contraloría Municipal de León anunció que encontró errores en el proceso que dañan el patrimonio de la ciudad y que se darán sanciones a los funcionarios que permitieron el "robo de la basura", hecho que es indispensable, aunque no suficiente.

El problema es que nos dejaron "colgados de la brocha" con un contrato de 20 años que nos asfixia y que provoca una salida importante de las finanzas públicas que pudieran utilizarse para generar esquemas, incentivos y tecnologías de reciclamiento.

Toca como sociedad apoyar a la autoridad municipal no solo para conocer la verdad, como lo hace am, sino para las sanciones que de esas poco o nada sabemos, sino para que se revoque pronto la concesión y se lancen nuevas bases que aseguren un sistema de recolección, reciclamiento y disposición, justo para todos y se evite, otro gran "robo de la basura".



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