Investigación educativa guanajuatense

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    Investigación educativa guanajuatense

La investigación es una de las funciones de las instituciones de educación superior. 

Debiera ocurrir que, de manera institucional, fuera apoyada con los recursos que necesita como insumos para que los investigadores del campo lleven a cabo esta labor. Nos referimos a descargas de tiempo de otras funciones, como la docencia, principalmente, bibliografía y suscripciones a revistas especializadas, y viáticos para participar en los eventos académicos (congresos, simposios, seminarios) en los que se discuten los avances logrados, tanto en las líneas y los objetos de investigación, como en las metodologías. 

Sin embargo, en el estado de Guanajuato son pocas las instituciones que apoyan como se debe a la investigación educativa, a pesar de que es generadora de conocimientos útiles para mejorar los procesos de gestión del aprendizaje en todos los niveles educativos y sociales. 

Aunada a la falta de recursos, no existen políticas públicas que permitan articular los insuficientes esfuerzos en el campo, por lo cual la escasa investigación que se realiza obedece a directrices ajenas al logro de una vinculación entre lo que se investiga y lo que debiera ser prioritario investigar: hay demasiada investigación dispersa y de poca utilidad, ya que la mayoría de los investigadores o bien siguen modas temáticas y metodológicas, o trabajan tópicos autistas o líricos, y problemas triviales o irrelevantes que a pocos importan. 

Si se hiciera una comparativa entre los grandes problemas educativos del estado y las temáticas de investigación que desarrollan los investigadores guanajuatenses, constataríamos que muy pocas de ellas ofrecen, ya no digamos soluciones sino insumos de valor para la planeación o la operación de acciones y proyectos que verdaderamente impacten en una mejora real, no discursiva, de la calidad de la educación. 

Y es que, como gran parte de la investigación es financiada por instancias oficiales, o es contratada por estas, su orientación y resultados sólo alimentan las arengas, los discursos y las promesas de funcionarios de todos los niveles. 

Incluso el problema estructural de las disfuncionalidades de la investigación educativa guanajuatense ha dado lugar a espejismos corporativos como el cascarón de “investigación” denominado pomposamente Consejo Interinstitucional de Investigación Educativa del Estado de Guanajuato (CIIEEG), remedo local del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). El CIIEEG está integrado por varias instituciones de educación superior públicas y privadas (la mayoría de estas, son escuelas académicamente muy endebles). 

Sin una masa crítica de investigadores, ya que ahí casi nadie investiga, ha operado como un club de amigos que filtra los disensos y la crítica educativa, ya que rechaza cualquier postura o ponencia que contradiga sus posturas dogmáticas, sus compromisos con las instituciones oficiales, y sus devotas afiliaciones incondicionales a las vacas sagradas nacionales. 

Ahora bien, si el CIIEEG mayormente sirve para legitimar escuelas e investigaciones patito, privadas y públicas, desprestigiadas, y dotarlas, simuladamente, de una imagen de calidad académica y logros de investigación ¿cuál podría ser una solución para que en Guanajuato se investigue con seriedad, responsabilidad y recursos suficientes? Lo más efectivo ha sido siempre generar convocatorias con fondos suficientes, acotando una agenda temática de problemas relevantes para Guanajuato y, así, seleccionar sólo aquellos proyectos que merezcan ser apoyados porque fueron generados por investigadores solventes y comprometidos con lo que se necesita investigar, y desalentar los intereses de indagación extraviados o narcisistas. 

Y si la dictaminación de dichos proyectos de investigación fueran hechas por jueces imparciales y reconocidos, se estaría propulsando con verdad los estudios que necesita la entidad.



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