El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, puso su fama y su carisma como estrella de cine al servicio del presidente George Bush, al que encomió por su “perseverancia, carácter y liderazgo” en tiempos difíciles de guerra y terrorismo.
Schwarzenegger, un fisiculturista austriaco convertido primero en estrella de Hollywood y luego en político, puso como ejemplo su propia historia como inmigrante para presentar al Partido Republicano como una organización capaz de brindar oportunidades.
“Deseo que otros reciban las mismas oportunidades que recibí yo”, dijo el astro del cine ante la convención republicana. “Y creo que pueden (recibirlas). Es por eso que creo en este país, que creo en este partido y creo en este presidente”.
Schwarzenegger se presentaba como político ante un país que quizá lo consideraba todavía como estrella de cine.
La convención representa la primera oportunidad de Schwarzenegger para pronunciar un discurso puramente político ante una teleaudiencia nacional desde noviembre, cuando tomó posesión como Gobernador de California.
El Gobernador aprovechó la oportunidad para relatar al país sus propias experiencias como inmigrante y acoger con beneplácito a otros inmigrantes en un partido que está ansioso por obtener sus votos.
“A mis compañeros inmigrantes que escuchan esta noche, deseo que sepan que son bienvenidos en este partido”, dijo. “Nosotros los republicanos admiramos su ambición. Estimulamos sus sueños. Creemos en su futuro”.
Pese a los elogios de Schwarzenegger hacia Bush, el ex actor ha actuado con cautela en lo que se refiere a promover la reelección presidencial. La popularidad del astro de la serie “Terminator” en California, que es un estado de tendencia demócrata, se basa en parte en su imagen moderada, la que podría resultar empañada si el Gobernador se identifica demasiado con el presidente Bush, según analistas.