Un agente encubierto de la CIA, quien declaró disfrazado y usando un alias, describió el martes la forma en que funcionarios estadounidenses en Afganistán obtuvieron una gran cantidad de documentos de la red terrorista al-Qaida, entre ellos un formulario que fue luego vinculado con su presunto miembro, el estadounidense José Padilla.
El agente, cuya verdadera identidad es secreto de estado, se identificó con el alias Tom Langston y se presentó en la corte con barba y anteojos, aunque no se declaró de manera obvia que era un disfraz, ni siquiera al jurado.
La alteración de su apariencia fue aprobada por la jueza federal Marcia Cooke a solicitud de la CIA, la cual buscaba mantener en secreto su identidad para permitirle continuar con sus labores clandestinas en ultramar.
Langston declaró que el diciembre del 2001 trabajaba en una posición secreta de la CIA en Kandahar, Afganistán, donde un afgano que conducía una camioneta se presentó con miles de páginas de documentos.
Entre ellos estaba una carpeta de color azul brillante con varios documentos en árabe, uno de los cuales resultó ser el de Padilla. Las autoridades dijeron que sus huellas dactilares estaban en el “formulario de datos de los mujaidín”, en el cual respondió a preguntas sobre su manejo de idiomas, experiencia militar, educación religiosa y otras áreas.
El formulario resulta crucial para el caso del gobierno, al relacionar a Padilla y sus dos presuntos colegas, Adham Amin Hassoun y Kifah Wael Jayyousi, con la red al-Qaida. Los tres están acusados de formar parte de una célula de apoyo en Estados Unidos que prestaba asistencia a grupos extremistas islámicos en todo el mundo, incluida al-Qaida.
El afgano, dijo Langston, era subalterno de un dirigente tribal que se oponía al gobierno fundamentalista islámico del Talibán, que estaba en combate con las fuerzas estadounidenses. Bajo el régimen talibán, al-Qaida creó campos de entrenamiento terroristas en Afganistán, durante los años previos a los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.
“El era leal a algunos individuos que cooperaban con nosotros en la lucha contra el Talibán y los elementos terroristas”, dijo el agente de la CIA.
El afgano dijo que encontró los documentos en una casa ocupada por árabes que huyeron poco antes de la invasión estadounidense del 2001, los cuales se sabía que tenían relaciones con al-Qaida. Langston agregó que el sujeto no recibió dinero o cualquier otra recompensa por los documentos, y Langston se negó a decir si el jefe tribal había recibido algún beneficio por los papeles.