El premio Nobel de economía Joseph E. Stiglitz dijo que el Banco Mundial, del cual fue economista en jefe, “no está cumpliendo con efectividad” su papel principal de combatir la pobreza global.
“Incluso antes de su actual escándalo hubo ya una considerable preocupación sobre su dirección”, dijo. “Muchos funcionarios de alto nivel han abandonado la institución en los últimos dos años, desmoralizados por lo que veían”.
Stiglitz, director del Comité de Pensamiento Global de la Universidad de Columbia, habló ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes convocada para recibir ideas sobre la lucha del banco contra la pobreza.
El autor de “El malestar en la globalización” no sólo criticó al BM sino también a Estados Unidos, su principal accionista, afirmando que el Gobierno del presidente George Bush dista de cumplir su compromiso de dedicar el 0.17% de su Producto Interno Bruto, al alivio de la pobreza hacia 2015.
El año pasado, dijo, la ayuda estadounidense a los pobres fue de 0.17%, menor del 0.22% de 2005, y gran parte fue dirigida a países del Medio Oriente, ignorando las necesidades de los países más pobres, como los de África, a donde apenas llegaron cuatro mil 180 millones de dólares, o el 0.04% del PIB estadounidense.
“Eso no contribuye a nuestra credibilidad de que no se puede dar más ayuda cuando se está gastando mucho más que esas sumas en la guerra en Iraq”, dijo Stiglitz, quien trabajó cuatro años en el banco hasta 2000 y ganó el Nobel al año siguiente.
Robert Wade, profesor de la facultad de Economía y Ciencias Políticas de Londres, dijo que “no es necesario recordar que en gran parte del mundo la única superpotencia es vista como arrogante, incompetente e indiferente” y, como Stiglitz, pidió al Congreso “asumir una supervisión constructiva” del papel del Banco Mundial.
Dijo que el banco debe adoptar “un rumbo revitalizado y reorientado” con un indicio firme de apoyo de parte del Congreso a sus finanzas y la nueva conducción que tendrá este año.