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Son las posadas una tradición mexicana
REDACCIÓN/REDACCIÓN
NOTA PUBLICADA: 12/24/2004

Las posadas son toda una tradición en la cultura mexicana, pero éstas poco a poco se han ido deformando en festejos que nada tienen que ver con el principio de un momento de oración y de catequesis.

Por ello, la Iglesia católica recomienda que a las posadas que actualmente realizan en empresas por ejemplo, mejor las llamen fiestas de Navidad para no mezclar lo profano con parte de la vida cristiana.

Las posadas son fiestas que tienen como fin, preparar la Navidad, comienzan el 16 de diciembre y terminan el 24.

Su origen se remonta a los tiempos de la conquista, cuando los españoles llegaron a México, los aztecas creían que durante el solsticio de invierno, el dios Quetzalcóatl (el sol viejo) bajaba a visitarlos.

Cuarenta días antes de la fiesta, compraban los mercaderes a un esclavo en buenas condiciones y lo vestían con los ropajes del mismo dios Quetzalcóatl. Antes de vestirlo, lo purificaban lavándolo, hasta llegar el día de su muerte y le sacaban el corazón para ofrendarlo a la luna.

Durante el mes de diciembre agregó no sólo se festejaba a Quetzalcóatl, sino que también celebraban las fiestas en honor a Huitzilopochtli. Estas fiestas duraban 20 días, iniciaban el 6 de diciembre y terminaban el 26 del mismo mes.

Eran fiestas solemnes que estaban precedidas por 4 días de ayuno y en las que se coronaba al dios Huitzilopochtli poniendo banderas en los árboles frutales.

Los misioneros españoles llegaron a México a finales del siglo XXI, aprovecharon estas costumbres religiosas para inculcar en los indígenas el espíritu evangélico y dieron a las fiestas aztecas un sentido cristiano, lo que serviría como preparación para recibir a Jesús en su corazón el día de Navidad.

En 1587 el superior del convento de San Agustín de Acolman, Fray Diego de Soria, obtuvo del Papa Sixto V, un permiso que autorizaba en la nueva España la celebración de unas Misas llamadas “de aguinaldos” del 16 al 24 de diciembre.

En estas misas, se intercalaban pasajes y escenas de la Navidad. Para hacerlas más atractivas y amenas, se les agregaron luces de Bengala, cohetes y villancicos y posteriormente, la piñata.

Las posadas con el tiempo, se comenzaron a llevar a cabo en barrios y en casas, pasando a la vida familiar. Estas comienzan con el rezo del Rosario y el canto de las letanías. Durante el canto, los asistentes forman dos filas que terminan con 2 niños que llevan unas imágenes de la Santísima Virgen y de San José.

La anterior para simular a los peregrinos que iban a Belén, al terminar las letanías se dividen en dos grupos: uno entra a la casa y otro pide posada imitando a San José y María cuando llegaron a Belén.

Los peregrinos reciben acogida por parte del grupo que se encuentra en el interior. Luego sigue la fiesta con el canto de villancicos y se termina rompiendo las piñatas y distribuyendo los aguinaldos.

Las posadas son un medio para preparar con alegría y oración nuestro corazón para la venida de Jesucristo, y para recordar y vivir los momentos que pasaron José y María antes del nacimiento de Jesús

Por ello la Iglesia católica pide a la población vivir estas fiestas con la compostura que un cristiano tiene que dar en todo momento en su vida y que sea para los demás signo de la verdadera esperanza cristiana, un seguidor de Cristo a quien estamos por celebrar en su nacimiento.



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