Aunque Tom Coughlin planea ser inteligente para no arriesgar a sus jugadores lesionados en el último duelo de temporada regular de los Gigantes de Nueva York, contra los Vikingos de Minnesota, los campeones del Super Tazón no piensan renunciar al triunfo.
Si hay alguna duda, debe recordarse el último encuentro de los Gigantes en la campaña anterior, contra los Patriotas de Nueva Inglaterra, que estaban entonces invictos. Nueva York había amarrado ya un boleto de postemporada una semana antes, y no tenía nada que ganar ante los Patriotas.
Pero Coughlin decidió desafiar a Tom Brady y compañía, aunque cayó por 38-35. Aquel partido mostró a los Gigantes que podían darle pelea al mejor equipo de la NFL y marcó su despegue hasta la conquista del Super Tazón, frente a los propios Patriotas.
Según Coughlin, habrá que esperar lo mismo esta semana, aunque muchos consideran que los riesgos de las lesiones hacen que no valga la pena semejante esfuerzo.
“No estoy de acuerdo con la idea de que no tenemos nada que ganar”, dijo Coughlin que ya una vez que los Gigantes se embolsaron el puesto de primeros preclasificados en la postemporada por la NFC, al vencer por 34-28 en tiempo extra a las Panteras de Carolina.
“Hay mucho que ganar”, añadió Coughlin. “Si ustedes creen como nosotros que hay que jugar lo mejor posible en esta época del año, ciertamente tenemos que pulir ciertos aspectos, en particular dado que no jugaremos durante un par de semanas”, dijo.