En años pasados, el Super Tazón era más que un juego. Era una orgía de futbol americano, un festín al paladar y el marco para excederse y sentir que nada era suficiente.
El Super Tazón aún es la fiesta deportiva más importante en Estados Unidos. Cerca de 100 millones de personas verán su edición XLIII el domingo el juego entre Pittsburgh y Arizona.
Pero en estos momentos es fácil ver que el Super Tazón también ha resentido los golpes de la crisis económica mundial.
Compañías como General Motors y FedEx no se anunciarán el domingo por televisión e incluso la NBC, que transmitirá el juego en EU y al mundo, bajó el precio de los espacios disponibles para comerciales.
Además, la NFL acreditó a 200 periodistas menos en relación con el total que asistieron a la edición XLII en 2008.
“Cuando pienso en la NFL, pienso en una Liga blindada contra la crisis... Pero eso ya no es verdad”, dijo el defensivo de los Cardenales, Elliot Vallejo.