Extenuados tras dos épicas batallas, los Medias Rojas de Boston y los Cardenales de San Luis protagonizarán desde ayer una Serie Mundial que parece estar hecha a la medida de los bateadores.
Dos de las franquicias de más tradición en las Mayores llegan al Clásico de Octubre ostentando los pergaminos de ser los líderes de bateo en sus respectivas ligas.
Tras haber dejado en el camino a los Yanquis de Nueva York, los Medias Rojas encaran ahora a los Cardenales, otro equipo que les trae malos recuerdos.
Boston y San Luis se han medido dos veces en la Serie Mundial y en ambas, 1946 y 1967, los Cardenales ganaron en siete juegos.
Aunque Boston finalmente encontró la pócima para vencer el embrujo que los Yanquis le tenían encima, la gran interrogante apunta a si de una vez por todas los Medias Rojas acabarán con la llamada “Maldición del Bambino” que les persigue desde 1918, el año en que ganaron su último campeonato y transfirieron a Babe Ruth a Nueva York.
San Luis también tiene sed de gloria, ya que su última coronación en la Serie Mundial se remonta a 1982, y no alcanzaban la instancia final de la temporada desde 1987.
Para el primer juego en Fenway Park de Boston, los Medias Rojas anunciaron al nudillero Tim Wakefield (12-10), mientras que Tony La Russa, el avezado piloto de los Cardenales, designó a Woody Williams (11-8).
Ambos tendrán una misión delicada: frenar dos artillerías que meten miedo y que saben fabricar carreras en un abrir y cerrar de ojos.
Boston tiene a los dominicanos Manny Ramírez y David Ortiz al frente de un contingente, cuyo promedio de 282 fue el más alto en las Mayores esta temporada. Ortiz fue el más valioso de la serie por el campeonato de la Liga Americana, definiendo dos partidos con batazos de oro.
Pero San Luis no se queda atrás. El dominicano Albert Pujols, Larry Walker, Scott Rolen y Jim Edmonds encabezaron un ataque que redondeó 278 de promedio en la campaña regular.
San Luis, se presenta con la etiqueta de haber amasado la mejor marca durante la temporada regular: 105-57.