Más de cuatro mil personas “exprimieron” al máximo los suspiros y el baile durante la presentación de La Arrolladora Banda Limón, de René Camacho, el viernes por la noche en el Rodeo Bravo.
A pesar de tener más de 40 años de trayectoria, la agrupación ofreció una buena selección de canciones nuevas y “añejadas” durante las más de dos horas de concierto.
Fieles a la alegría y “pachanga” sinaloense, bastó que las luces se apagaran y los integrantes aparecieran sobre el escenario para que diera inicio un “mini carnaval”.
El grupo fue recibido con una fuerte ovación minutos después de la medianoche, y a partir de ahí sólo habría tres reacciones por parte del público: cantar “a todo pulmón” cada uno de los temas, “cortarse” las venas con las baladas o bailar con mucha energía con los fuertes embates de trompetas, trombones y clarinetes.
Uno a uno los éxitos desfilaron en diferentes momentos del show: “Reproches al viento”, “Media naranja” y “Huele a peligro”, ésta última una de las más festejadas pues se trata de una canción emblemática en el repertorio “limonero”.
Los dos vocalistas: Jorge Medina y Germán Montero, hicieron gala de su experiencia al moverse “como peces en el agua” sobre el escenario, mostrar una entonada voz y hasta “coquetear” con las “alocadas” fans ubicadas cerca del escenario, quienes no dejaban de cantar, gritar y agitar los brazos.
A pesar de la efectividad de los temas clásicos, también hubo momentos para las canciones de su nuevo disco. De esta forma sonaron “La otra cara de la moneda” y “Compárame”, interpretadas por gran parte del público cual “vocalistas oficiales” demostrando que sí habían hecho la “tarea” (memorizar nuevas letras).
Uno de los momentos más especiales fue cuando sonó “Mis recuerdos”, ya que la versión presentada el viernes fue muy distinta a la del disco. Para León, Banda Limón le hizo arreglos muy “sonideros”, lo que permitió mayor derroche de baile cadencioso.
Y también se retomó el romanticismo con “Si tu amor no vuelve”, que provocó suspiros y “pedradas” en más de un hombre. El remedio: cantarla mientras el cuerpo de balanceaba de un lado a otro.
Quienes llevaban pareja aprovecharon para bailar de manera más “pegadita”, “exprimiendo” cada centímetro disponible de la pista y dejándose llevar por unas fuertes trompetas.
La última parte del concierto fue a tambor batiente, destacando “La suata” y “En los puritos huesos”, una de las más esperadas por el público.
Ya para las tres de la mañana, cuando la noche había sido totalmente “exprimida”, Banda Limón dejó el escenario ante una fuerte ovación que demostró que en ocasiones ponerle “limón a la herida” con temas románticos, resulta muy placentero.