La existencia de la ultraderechista Organización Nacional del Yunque servirá para poner a prueba las nuevas políticas de transparencia gubernamental del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
El Archivo de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) prepara una apelación para desclasificar información sobre las actividades de este grupo durante los años setenta en el estado de Guanajuato.
Como base para la apelación, el NSA –una organización no gubernamental con sede en The George Washington University- tomará el memorando presidencial sobre la Ley de Libertad de Información, firmado por Obama un día después de asumir el cargo, que reestablece el supuesto de divulgación para documentos solicitados a través de la Ley de Transparencia de Estados Unidos.
“Cada dependencia y departamento debe saber que esta Administración no está del lado de aquellos que buscan ocultar información, sino de aquellos que quieren que ésta sea pública”, declaró Obama el 21 de enero pasado, al anunciar la promulgación del memorando.
El 19 de marzo, el procurador general Eric Holder emitió otro memorando que da seguimiento al que firmó Obama en enero, y que también utilizará el NSA como argumento para su apelación.
En el documento Holder llama a las dependencias del Ejecutivo a no reservar información solamente porque están facultados para hacerlo, y que en caso de duda sobre la clasificación debe prevalecer la apertura; es lo que en México se conoce como el principio de ‘máxima publicidad’.
Asimismo, Holder pide a las dependencias entregar información en forma parcial –cuando haya casos de excepción- y evitar negar información en su totalidad.
Con esta determinación, el procurador general renunció al memorando que emitió uno de sus predecesores, John Ashcroft, en 2001, mediante el cual garantizó que el Departamento de Justicia defendería a las dependencias gubernamentales en caso de que su negativa de información resultara en un procedimiento judicial.
Transparencia a prueba
En diciembre pasado, el NSA pidió a la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) todos los documentos relacionados con las actividades de la Organización Nacional del Yunque en Guanajuato, durante los años setenta.
También solicitó información sobre los organismos de fachada del Yunque, como el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), Juventud Inconforme Positiva, Frente Universitario Anticomunista, Desarrollo Humano Integral AC (DHIAC), y los Tecos.
La respuesta llegó en marzo de 2009.
Delores M. Nelson, coordinadora de Información y Privacidad de la CIA, se negó a entregar cualquier documento relacionado con la organización argumentando motivos de seguridad nacional y lineamientos de clasificación de la propia agencia que datan de 1949.
La respuesta fue más que ambigua.
“La CIA no puede confirmar ni negar la existencia o inexistencia de los registros relacionados con su solicitud”, escribió la funcionaria a los analistas del NSA, según consta en el oficio de respuesta del que a.m. tiene copia.
Esta respuesta encuadra precisamente en lo que Holder pidió a los funcionarios no hacer: evitar negar información en su totalidad.
Por ello, el Archivo de Seguridad Nacional busca que la CIA abra los documentos… o declare formalmente su inexistencia.
“Este será uno de las docenas de recursos de revisión que interpondrá el Archivo y que nos permitirán evaluar la efectividad de las nuevas políticas de apertura gubernamental”, dijo Emilene Martínez, analista del NSA.
De regreso a los setenta
Además de los memorandos de Barack Obama y Erik Holder, el NSA apoyará su apelación con información de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS), en la que agentes federales revelan la existencia del Yunque y documentan sus actividades.
La hipótesis es simple: Fernando Gutiérrez Barrios, ex titular de la DFS -policía secreta del Gobierno mexicano- y otros agentes de esta dependencia eran informantes de la CIA.
Si la DFS supo del Yunque, el Gobierno de Estados Unidos también debe tener constancia de ello.
La relación entre Gutiérrez Barrios (quien fuera secretario de Gobernación) y agentes estadounidenses está documentada.
Entre 1956 y 1969 Winston Scott, entonces el principal hombre de la CIA en México, reclutó en los niveles más altos del Gobierno mexicano a 12 agentes.
Uno de ellos, identificado como LITEMPO-4, era Gutiérrez Barrios, según publicó en octubre de 2006 Jefferson Morley, periodista del Washington Post y autor del libro ‘Nuestro hombre en México: Winston Scott y la historia secreta de la CIA’.
a.m. cuenta con documentos de la DFS –que obran en el Archivo General de la Nación- que hablan sobre la existencia del Yunque.
En un informe de 11 cuartillas, fechado el 17 de septiembre de 1982, agentes de la DFS reproducen un interrogatorio efectuado a un par de jóvenes, en el que detallan las actividades de la Organización.
El Yunque, dicen los agentes que confesó uno de los muchachos, se creó “con el objeto de lograr la unión de la Iglesia Católica en torno al Papa, que los grupos contrarios a esta organización en la extrema izquierda, son todas las doctrinas comunistas y grupos afiliados a ella, incluso la Federación de Estudiantes de Guadalajara en la derecha, y grupos como los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara y la tradicionalista de la Iglesia católica”.
Y agrega el informe: “El Yunque está integrado y basado en un sistema de seguridad en la que a los miembros se les conoce con un seudónimo, cono el suyo, que es Gabriel”.