¿Dónde naces y cuándo?
En México DF, el 30 de agosto de de 1961, mi padre es José Luis Orozco Avilés y mi madre Rosalba Ruelas Hernández, tengo tres hermanos: Juan Carlos, Mónica y Rosalba.
¿Cómo llegas a León y por qué?
Llego de 16 años. Le ofrecieron trabajo a mi papá en León y nos queríamos salir del DF por todo el problema de inseguridad que se había incrementado, antes no era tanto, pero ya era mucho problema vivir en el DF.
Entonces buscando algo mejor decide aceptar la oferta que le hicieron de la Pepsi Cola; llegó como gerente de la Pepsi.
¿Dónde empezaste estudiar cuando llegas?
A La Salle, ya había hecho el primer año de prepa, en la ULSA.
De ahí me fui al Tec de Monterrey a estudiar la carrera de Contador Público en la generación 80-84.
¿Quiénes eran tus amigos, “tu palomilla”?
Toño Lomelín , Jesús “el Gordo” Gómez, Alberto Estrada, Leonardo Espinoza, que después ya no acabó en el Tec pero me llevaba mucho con él, de las mujeres Gaby Rivadeneira, a ella le hicimos una fiesta, un baile de coronación, fue la primera reina del Tec, luego siguió Katy Sojo, quienes por cierto, tú fotografiaste.
¿Cómo fue tu desarrollo profesional, cómo te has desempeñado?
Terminé la carrera y empecé a trabajar en el periódico Contacto que ya no existe. Yo trabajaba con el papá de Antonio Lomelín, él era socio del periódico y me invitaron a trabajar. Empecé como subgerente de administración al poco tiempo ya fui gerente, luego salí cuando lo cerraron lo vendieron y de ahí me fui al grupo ARVA, los que hicieron las casas de Haciendas el Rosario, quiere decir Arcadio Valenzuela, ahí estuve como gerente de administración, luego me retiré de ahí y puse mi negocio: Imagen integral de condominios, una administradora de bienes inmuebles inicialmente lo pensamos para dar mantenimiento porque los condominios eran nuevos en León y no se conocía el régimen e hicimos éste y otro fraccionamiento que fue Pedregal del Carmen, con esos empezamos y mucha gente empezó decirme “¿rentas mi casa?”.
Así empecé a rentar casas y departamentos y como tenía mucho contacto con José Antonio Zavala que era mi abogado, cuando le ofrecieron la delegación de la Comisión Nacional Bancaria.
Y llegamos a la Comisión Nacional Bancaria como jefe de departamento que era el cargo que seguía del delegado, ahí me encargaba de hacer las audiencias de conciliación.
Fue el tiempo de la crisis cuando se vino el error de diciembre del 94. Había el problemas con los deudores y se creó el ADE, Apoyo de deudores de la banca, que de ahí deriva lo que es ahora la CONDUSEF y como tenía experiencia me invitaron además de que la ley decía que el personal de la Comisión iba a pasar a ser del nuevo organismo y me quedé como subdelegado y como delegado Rafael Velázquez Gallegos.
¿Cuánto tiempo te desempeñaste ahí?
Me quedé hasta el 2008, en que me hicieron renunciar, yo no renuncié.
¿Por qué te hicieron renunciar?
Por ir en silla de ruedas a la oficina.
¿A raíz de qué tienes que usar la silla de ruedas?
Exactamente el 26 de mayo de 2006 era viernes, un día antes el jueves me fui a comer con Toño Lomelín mi amigo, y con José Antonio Zavala, que ya no era delegado y regresé tarde a la casa y me acosté y al otro día me fui normal a la oficina y ahí me empezó a doler la cabeza de forma tremenda, un dolor que nos se puede describir, muy intenso y le dije a mi secretaria, ‘oye que alguien me lleve a mi casa para tomar una pastilla o consígueme algo para el dolor de cabeza’, me tomé lo que me dieron y no se me quitaba y entonces me sentía muy mal y les digo que me lleven a la casa para acostarme a ver si se me quita el dolor y atinadamente Jesús Juárez un abogado que estaba ahí me dice: “no te voy a llevar a tú casa, te voy a llevar al hospital’ y entré en mayo al hospital y salí hasta julio. De ahí qué pasó, en esos tres meses no sé, sólo sé que tres veces me pusieron los santos óleos porque me iba a morir pero… hierba mala… y aquí estoy.
¿Qué fue lo que te sucedió?
Fue meningitis bacteriana, es una bacteria que se me fue a la cabeza un estreptococo que normalmente va a los pulmones, la respiramos, pero yo andaba bajo de defensas en ese momento y se me fue a la médula y al cerebro y por eso eran los dolores de cabeza y el dolor más intenso fue porque me dio un infarto cerebral, por eso mi discapacidad ahora.
¿El diagnóstico infarto cerebral que te provocó la parálisis, te dejó cuadraplégico?
Sí, en base a terapias he podido rehacer un poquito mi vida, a base de tesón, a base de esfuerzo de coraje… al esfuerzo de la familia y al mío, pero no le quito el mérito a mi familia, la verdad es que me han ayudado mucho.
¿Cómo es tú familia?
Me casé con Leticia Noriega el 5 de diciembre de 1987, tenemos dos hijos: José Luis “Pepito” y Lety que es la mayor de 17 y 19 años respectivamente. Ellos me han ayudado muchísimo, yo creo que si no tuviera esta familia no salgo adelante. Porque no sólo ellos, mis papás y mis suegros me han ayudado muchísimo. Han estado muy al pendiente.
¿Dejaste de asistir a tu oficina de CONDUSEF el día que llegaste en silla de ruedas?
El 26 de mayo me enfermé y me dieron mi incapacidad por 6 meses primero, después como seguía en cama, me dieron otros 6 meses y luego se extendió otros 6, en total fueron 18 meses de incapacidad.
Regresé el 27 de noviembre de 2008 a la oficina y como no me pagaban mi sueldo, les dije ya estoy aquí… yo no tenía que hacer nada y regresé contestando el teléfono, el delegado que estaba ahí entonces era Felipe Zavala, me dijo atiende el teléfono y vamos viendo como reaccionas, a los 15 días ya me había empapado bien del movimiento de la oficina, les dije ya puedo hacer audiencias. Empecé otra vez como subdelegado a llevar las audiencias, atendí 310 audiencias entre diciembre y febrero.
¿Estuviste trabajando de manera normal y cómo te sentías?
Me sentía muy a gusto porque mi puesto me permitía ayudar a mucha gente de los abusos que hay en los bancos, sobre todo con gente de escasos recursos y que los banqueros se pasan con ellos y las aseguradoras, me gustaba mi trabajo.
¿Y en febrero qué pasó?
Fui una reunión en el DF de la Comisión , en donde me entrevisté con Luis Pazos que es el presidente de ésta y le dije que yo quería regresar a trabajar y me preguntó “¿cómo estás?” le dije que con mis limitaciones, pero de la cabeza ya estoy bien me hicieron unos exámenes médicos, psicológicos, por parte de una psicóloga para evaluar si podía o no regresar y se determinó que yo sí podía regresar a trabajar en ese análisis, entonces Pazos me ofreció que me iba a dejar trabajar lo cual nunca cumplió porque terminaron después corriéndome diciéndome que no me podía desempeñar bien en mi trabajo por mi limitación física. Yo lo que les argumentaba es que como subdelegado podía llevar las audiencias perfectamente, prueba de ello son las 310 que llevé y que no hubo ningún problema, no hubo ninguna reclamación. A pesar de eso me dijeron que ya no querían que estuviera ahí, que presentara mi renuncia y para poderle dar trabajo a mi hija para que yo siguiera con el seguro médico y al principio lo cumplieron pero a los seis meses corrieron a mi hija, así sin más, ni más, ella estaba como asistente no tenía ningún problema.
¿Qué te deja esa experiencia como ser humano en esta relación laboral?
Un muy feo sabor de boca, porque no se vale que le hagan a la gente discapacitada eso, yo estaba haciendo bien mi trabajo, si lo hubiera estado haciendo mal, estoy de acurdo, por inepto, porque no pudiste hacer las cosas te corrimos, ahí sí ni para qué alegar pero yo lo estaba haciendo bien, tan lo estaba haciendo bien que pude llevar las audiencias y la gente de éstas muchas fueron conciliadas con la asesoría de mi parte.
Me dio mucho coraje al principio, dije no se vale esto pero después ya dije ni modo, ya veré qué hago, no hay mal que por bien no venga.
¿Y qué haces ahora?
Estoy haciendo análisis de contenido de prensa local y asesorando a gente que tiene problemas bancarios que vienen a la casa y me ofrecieron un trabajo en Seguros Monterrey como promotor y asesor de la aseguradora.
¿Qué es lo que te fortalece para seguir adelante y sobreponerte a una situación de estar de alguna manera limitada, cómo lo manejas?
Principalmente mis hijos, yo tengo un compromiso de sacar a mis hijos, que es un compromiso conmigo mismo y con la vida entonces, si yo me dejo caer se van a caer mis hijos, tengo que salir adelante para que el día de mañana ellos puedan salir también, que tengan el ejemplo de su padre que pudo hacerlo.
En esta etapa ya son muchos años de vivir una situación adversa ¿qué es lo que te gustaría destacar?
Al principio pasé por varias etapas: primero era renegar contra todo mundo porque no me explicaba una situación así, ¿qué hice, qué tan mal me porté como para que me quede yo así?
Luego empiezas a cuestionarte todo eso y empiezas a renegar de todas las cosas y a toda la gente que venía para hacer terapia los mandaba a la fregada y luego poco a poco, empecé a entender que para algo me había quedado aquí. Yo soy muy religioso y creo que a Dios no hay que preguntarle por qué me haces esto? hay que preguntarle ¿para qué?
Tardé mucho tiempo en entender eso, fue incluso parte de tratamiento psicológico, venían psicólogas a verme, tenía pláticas con sacerdotes, me ayudaron mucho; y mi familia me apoyó mucho y por fin entendí que no debía preguntar por qué sino para qué y el día que me cayó el veinte y lo entendí me cambió totalmente la vida, ya pude entender que tengo una misión, a lo mejor es para unir a mi familia, porque mi familia ahora está unida como nunca, lo que es muy bonito.
Mis papás mis hermanos, mis suegros están unidos, impulsándome mucho.
¿Tu condición a estar ligado a una silla de ruedas te ha dado la posibilidad de establecer a través de la tecnología una comunicación?
A través de la computadora me auxilio mucho: con ella mando los correos, tengo un sistema que me permite dictarle a la máquina, le puedo dictar, pero procuro usar teclado para ejercitar mis dedos, el terapista me dice que lo haga así pero cuando es algo muy grande sí le dicto.
Actualmente tengo movimiento en mi lado derecho, no totalmente pero lo he recuperado un poco; el brazo derecho puedo moverlo el izquierdo no se movía absolutamente nada, ni el pie izquierdo, entonces como que voy de mitad en mitad y he recuperado movimientos de ese lado. Aunque la mano derecha no la puedo abrir completamente.
¿Pero tienes una mano derecha que se llama Juan Carlos?
Juan Carlos Muñiz, él es mi asistente personal, en todo está conmigo, medio día… de 8 a 8 con él me apoyo mucho y me ha tenido también mucha paciencia, afortunadamente me he encontrado gente como él que me ha ayudado.
¿Y hablando de la gente ,has hecho una red de amigos que han tenido una problemática similar?
Empezó todo porque primeramente hay muchos problemas para la gente discapacitada aquí en la ciudad y qué haces te empiezas a ver con gente que tiene el mismo problema. Es un problema para usar las sillas de ruedas en las calles, ya que son muy chiquitas y las banquetas son muy angostas, los lugares de los discapacitados los ocupan.
Un tío mío vio la situación del trabajo me dijo te voy a dar a distribuir tequila, toda la producción se va a Estados Unidos, y empecé a promover con conocidos y hay interés de exportar a Chile.
¿Cuáles son tus perspectivas?
Reintegrarme a la vida laboral que desde que me enfermé estoy haciendo terapia todos los días, ya logro pararme solo, sentarme, también espero poder caminar y ahora el récord es caminar 14 metros, un logro luego de 4 años de hacer terapia. Pero quiero poder valerme por mí mismo, que no necesite de nadie para poder ir a donde quiera, ser independiente.
¿Como te gustaría ser recordado?
Como una buena persona, en general que yo deje huella en la gente por mi bondad espiritual.
Gracias por los cometarios a Luis Gómez Velázquez y a Jorge Ortega.
luisdiazfot@hotmail.com
Tel 781-0327