La Revolución Mexicana no sólo transformó la dinámica política y social del país, sino que también fue el punto de partida para la creación de un lenguaje musical verdaderamente nacional.
Así lo dejó ver el experimentado musicólogo Juan José Escorza Carranza, subdirector del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical, durante la conferencia con que la corresponsalía local del Seminario de Cultura Mexicana abrió sus actividades del 2010.
“La música de México en el siglo 20”, fue el título de la presentación de Escorza Carranza, realizada en la Galería Jesús Gallardo ante más de medio centenar de personas, que hicieron insuficiente el pequeño espacio destinado para el evento.
Tras explicar que la constante presencia de la música en la vida diaria de nuestro tiempo era inconcebible hace un siglo y lamentar que el sistema educativo actual no procure la formación de un gusto musical, el especialista trazó una panorámica de la música docta antes de la Revolución.
Escorza explicó el papel del Conservatorio de Música, donde se creó la primera orquesta profesional del país en 1902 y donde se formaron los músicos que protagonizarían la renovación de este arte, como Manuel M. Ponce, Julián Carrillo y Carlos Chávez, entre otros.
El especialista detalló que la música docta hecha en México hasta antes de la Revolución estaba plegada totalmente a moldes europeos, principalmente italianos y franceses. Las canciones de salón se cantaban en francés, aunque fueran obra de mexicanos y las primeras piezas sinfónicas de Julián Carillo pasaban por las de autores alemanes.
Fue hasta que volvió a México Manuel M. Ponce (1882-1948), quien estudió en Europa durante el auge de las tendencias nacionalistas y empezó a estilizar canciones populares y a sentar las bases de la etnomusicología, que se despierta el interés por recuperar materiales sonoros tradicionales y comenzar a labrar una identidad musical verdaderamente mexicana.
Carlos Chávez (1899-1978) llevaría más adelante esa búsqueda nacionalista para incorporar elementos indígenas (como en la “Sinfonía India”) y se convertiría en la figura capital de la música mexicana, no sólo por su trabajo como compositor, sino por su influencia reflejada en el Conservatorio, la creación de la Sinfónica Nacional y la difusión de los autores contemporáneos.
Juan José Escorza, quien acompañó su conferencia con grabaciones de los autores aludidos, finalizó su charla hablando del papel de otros autores como Silvestre Revueltas o Julián Carillo, creador del Sonido 13, un esquema de composición basado en microtonos.
Tras la conferencia del musicólogo, el Seminario de Cultura Mexicana presentó también una sesión literaria, en la que compartieron sus trabajos con el público los escritores Gabriel Márquez de Anda y Enrique Rangel.