Unión de lenguas indígenas

MANUEL CARRILLO / Publicada el 15/07/2013

Han mantenido sus costumbres, su cultura, sus idiomas. FOTO: MANUEL CARRILLO

Otomí, náhuatl y tzotsil son algunas de las lenguas que en la ciudad se practican, gracias a que desde hace unos 20 años, indígenas provenientes de Puebla llegaron en busca de un mejor nivel de vida.

Alejandro Téllez, originario de San Pablito Pahuatlán, una comunidad enclavada en plena Sierra Negra, vino a Guanajuato, vio posibilidades de residir aquí con mejores perspectivas de vida. Su familia, hablante del idioma otomí, aún reside aquí, y todos los días la comunicación entre ellos es con dicha lengua.

Verónica Téllez, una joven de 18 años, dice no sentirse acomplejada por ser indígena y por hablar otomí, por el contrario, para ella es un orgullo.

“Mis padres me han enseñado que nuestro idioma es muy bello y que debemos preservarlo, por ello, entre la familia siempre nos comunicamos con el otomí, así no se pierde la tradición; incluso, también leemos los libros que se han traducido a nuestra lengua”.

Verónica nació en Puebla, pero desde muy pequeña -apenas tenía un año- la trajeron a Guanajuato; aquí estudió la escuela primaria y la secundaria, de tal forma que a pesar de su indumentaria y de su forma de hablar, se considera muy guanajuatense.

Margarita Aniceto, también de 18 años, es originaria de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, y habla tzotsil. Ella llegó a Guanajuato hace 15 años junto con sus padres y hermanos, todos, incluso los más pequeños, se comunican entre sí con este idioma.

“Hablamos nuestra lengua, incluso, cuando hay una persona extraña, también lo hacemos, tal vez sea para cuidarnos un poco, reservarnos, pero no queremos excluirnos del resto de la gente”.

Antonia Macedonio, de Tepecuacuilco de Trujano, Guerrero, habla náhuatl; ella tampoco se siente inferior al resto de la gente porque ha podido convivir con sus vecinos; y en la escuela primaria a donde asisten sus hijos, se relaciona bien con otros padres de familia y con los maestros.

“Estoy orgullosa de mi origen, sé que soy parte de México, por ello, no me acomplejo, soy indígena, hablo el náhuatl, soy un ser humano como cualquier otro”.

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