DOBLE O NADA

Morena, un cero a la izquierda

¿Por qué los políticos le tienen miedo a la democracia? Bueno, creo que esa pregunta debería ser más específica, como por ejemplo ¿Por qué los politiqueros le tienen tanto miedo a la democracia? Quizá esa respuesta se quede en el aire, pero vamos a cosas concretas
lunes, 27 de noviembre de 2023 · 06:00

¿Por qué los políticos le tienen miedo a la democracia? Bueno, creo que esa pregunta debería ser más específica, como por ejemplo ¿Por qué los politiqueros le tienen tanto miedo a la democracia? Quizá esa respuesta se quede en el aire, pero vamos a cosas concretas.

Después de la elección de los coordinadores estatales de Morena, las sorpresas no fueron menores en Guanajuato. Ricardo Sheffield no llegó, a pesar del enorme gasto en encuestas, comidas, asambleas, presentaciones de su libro, gastos en pautas publicitarias de Profeco, empleados como operadores políticos, cinco años haciendo campaña, y con los reflectores nacionales en las “mañaneras”, además de la campaña intermedia del 2021 en León.  

Es su cuarta caída, enumero: la derrota electoral con Bárbara Botello en el 2012-2015 a dos por uno en León; la derrota en el 2018, a tres por uno en León, y a dos por uno en todo el estado, frente a Diego Sinhue; la derrota en el 2021 en León con Alejandra Gutiérrez a tres por uno; y finalmente, ésta con el destino, que no tiene remitente ni hace encuestas, pero llega.

De cierto, dirían algunos, es un político afortunado, cae parado, y es cierto, cae como piedra en estanque, haciendo olas. En este enfrentamiento con los grupos internos, y sobre todo contra la familia Prieto, la diputada Alma Alcaraz fue la tercera en discordia a nivel nacional, pero a nivel local, la fractura sangra, y será un grave impedimento para la próxima elección, pues forma parte de sus aliados estratégicos.

 Al ventilarse que el ciudadano Sheffield, al que citaré como leonés, sería el “coordinador de la coordinadora”, dejó un signo de preocupación, porque no solo deja mal parada a la ciudadana Alcaraz, sino agudiza la fractura con tres de los cinco grupos de poder en Morena. Si la unidad no es lo suyo, dividir parece que le viene bien.

Hagamos un poco de memoria, como es del dominio público, la elección de los Consejeros Distritales fue una cena de negros pagada con efectivo, y quien más invirtió, ganó más consejeros para disputarse y repartirse el Comité Estatal. Recordemos la denuncia que se ventiló hace unos días por el desvió de recursos del Congreso para la entrega de dádivas sin justificación, y recibidas por un hombre que estaba muerto. El aludido, Ernesto Prieto y sus socios, seguramente regresarán el medio millón de pesos reclamado, o entregarán la factura, pero con prueba de vida de quien la otorgue. 

El ciudadano Sheffield que conoce muy bien todas las formas “alternativas y afirmativas” de hacer política, recordemos que su ADN político fue desarrollado por 25 años en el PAN, obtuvo posiciones ventajosas que le permitirían el control de la elección del 24, por eso, los que están al frente del partido traen su sello, y la figura central, es una alianza entre él, y Mauricio Hernández que dirige los programas sociales de Bienestar. 

Esta alianza se vio reflejada en la propuesta para elegir los cuatro aspirantes a la coordinación estatal, como usted recordará de 145 consejeros presentes, con derecho a voto, para el señor Sheffield fueron 85, y para otro personaje no menos conocido, Ernesto Prieto Ortega fueron 57, y tres se anularon. La disputa fue cerrada porque los votos del candidato de Bienestar –en debacle por la denuncia de los Ebrardocistas-, los utilizó bajo una instrucción o percepción equivocada de triunfo del ciudadano leonés. 

En esa misma reunión del Consejo estatal, la nominación de las mujeres para la aspiración a coordinadora fue más dividida pero más pareja, la ciudadana Alcaraz obtuvo 62 votos, la ciudadana Antares 60, la ciudadana Botello 16, se anularon 5, y hubo 2 para otra ciudadana. 

La conformación de los grupos de poder locales, y su reflejo en la estructura institucional no era casualidad, y respondía a una expectativa de triunfo para la candidatura al gobierno del estado de Guanajuato. Si bien la salida de los dos principales aspiracionistas, y adversarios, fue correcta para limpiar la atmosfera enrarecida desde hacía 5 años, la llegada de la ciudadana Alcaraz de la mano del ciudadano leonés, regresa todo al mismo punto de partida.  En algún momento, si fuera necesario analizaré el contexto y los indicadores de la encuesta, al que ya se han referido algunos analistas como Jorge Zepeda, y algunos amigos encuestadores.

Mis dos estimados lectores declarados, y los que solo se expresan en la barra de las encuestas como OTROS, se preguntarán ¿a mí qué me importa lo que hacen o dejen de hacer los nuevos virreyes de la política? Debo decirle que sí es importante, porque miles, y lo extenderé a cientos de miles de ciudadanos guanajuatenses, tienen la esperanza de que el gobierno del PAN pase a la banca, para que se termine la pesadilla de crimen y miedo que viven las familias en los municipios más importantes de Guanajuato.

Si bien el escenario descrito podría ser una especulación de la realidad, los hechos demuestran lo contrario. De lo anterior sintetizo una idea fundamental, solo quienes tienen posiciones de poder institucional, ya sea por el empleo o por la cercanía al patrocinio privado de “amigos”, pueden darse el lujo de aspirar a una representación electoral. Los verdaderos representantes del pueblo están relegados, las brechas en los gastos de campañas son ofensivas. ¿Esta es la izquierda del siglo 21?

Así que estamos frente a una nueva casta de empleados y patrones en las burbujas del poder político partidario. Refuerzo la idea con una pregunta, si usted les quita el puesto, ¿qué queda de ellos? ¿Son líderes gremiales, representantes populares, activistas sociales, promotores o defensores de demandas sociales? Me temo qué no, su historia es el amiguismo, la burocracia dorada de la política, y de algún modo, son también culpables de la pesadilla de atraso, marginación, violencia, delincuencia, crimen al que nunca combatieron cuando tuvieron en sus manos el gobierno, o la representación política del pueblo.

En este nuevo escenario nacional, bien pudiéramos darles el beneficio de la duda a los grupos de poder guanajuatenses, e incluso sumarnos con la intención de apoyar el cambio, pero no han tardado ni una semana, y la primera muestra de su desconocimiento de la vida de los municipios, y de la polarización entre ellos, fue la lista preliminar para la postulación de candidatas y candidatos. 

Ese listado responde de forma banal a los compromisos internos que hicieron, a las vendettas o venganzas, pero sobre todo a los intereses del grupo ganador para expandir su control. A primera vista, las nominaciones son excluyentes de quienes tienen reconocimiento social, posibilidades de ganar e incentivar la votación, como el caso de Guanajuato Capital, Celaya, Irapuato, León, y Salamanca.

No es solo una percepción, como ustedes saben mis tres lectores –aumento uno, porque el número dos pidió licencia por causas de fuerza menor-, a lo largo de este año, he mostrado las estadísticas electorales, y sus tendencias, y he ido al detalle de hechos que han generado los resultados municipales como en el caso de Celaya, y León, o en las elecciones estatales desde el 79 a la fecha. 

El pronóstico lo sintetizo, para que gane Morena el estado de Guanajuato, se requieren 800 mil votos más que en la elección anterior cuando Andrés Manuel fue el tsunami nacional y, aun así, en Guanajuato no ganó. El Pan manteniendo sus números y en alianza con el PRI, podría llegar a una votación estatal de 1 millón 300 mil votos, y eso no es invención, son sus datos duros. Si piensan que, con selfis, matracas, aplausos, y golpes bajos ganarán, están muy equivocados.

De tal manera que corrigen la lista “preliminar”, previo análisis del comportamiento electoral de cada uno de los municipios y de las distintas fuerzas políticas, tejen alianzas honestas y de cara al pueblo, y hacen a un lado sus conveniencias de grupo, o este pueblo al que dicen defender lo dejarán peor que como estamos ahora. 

Morena no puede ser un cero a la izquierda, pero si puede comenzar de cero, con honestidad, con liderazgo, con valentía, con lealtad, hoy tienen en sus manos no solo la herencia moral del ciudadano Andrés Manuel, sino los votos que él ganó y puso en sus manos. La ciudadana Alcaraz, le pone su alma al pueblo, o se la vende al diablo. ¿Qué hará?

Revolcadero. Celaya: unos levantan la mano con sangre, otros con mentiras, otros con disfraz, les gana la ambición y el ego. Las leyes de la física, y la moral, son correctas: todo cae por su propio peso. Al tiempo. 

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