OPINIÓN

Queremos una ciudad de paz

Queremos ciudades comprometidas con el Derecho a la Ciudad que avanzan en realizar los Derechos Humanos y transitar hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental.
lunes, 25 de septiembre de 2023 · 06:00

Queremos ciudades comprometidas con el Derecho a la Ciudad que avanzan en realizar los Derechos Humanos y transitar hacia la sostenibilidad económica, social y ambiental.

Las ciudades de paz y seguridad ciudadana son conceptos relacionados, pero tienen enfoques ligeramente diferentes en términos de la gestión urbana y la promoción de un entorno seguro y armonioso para los residentes. Una ciudad de paz se centra en la promoción de la paz y la resolución pacífica de conflictos en la comunidad. - Busca abordar las causas subyacentes de la violencia y el conflicto, como la desigualdad social, la discriminación y la exclusión. - Fomentar la cooperación, la reconciliación y la justicia social como medios para construir una sociedad pacífica. Puede involucrar programas educativos, culturales y sociales que promuevan la comprensión mutua y la tolerancia. 

Una ciudad de seguridad ciudadana se enfoca en la prevención del delito y la promoción de la seguridad de los ciudadanos. Suele estar más orientado hacia medidas concretas para reducir la delincuencia, como aumentar la presencia policial, mejorar la iluminación pública, implementar sistemas de vigilancia y promover la participación ciudadana en la seguridad. Puede incluir estrategias de prevención del delito, como programas de rehabilitación para delincuentes, políticas de control de armas y estrategias de patrullaje comunitario.

En resumen, mientras que una ciudad de paz se enfoca en abordar las causas profundas de la violencia y promover la convivencia pacífica, una ciudad de seguridad ciudadana se concentra en medidas concretas para prevenir el delito y garantizar la seguridad de los habitantes. Ambos enfoques son importantes para crear comunidades seguras y armoniosas, y pueden complementarse entre sí en una estrategia más amplia de gestión urbana y con una visión más humanista y de cumplimiento de compromisos.

El cuidado de las personas, en particular de los jóvenes y las mujeres, favorece el cuidado de la democracia, al ampliar su legitimidad y estabilidad, y del planeta, al tener la solidez institucional para la adopción de instrumentos para la acción climática y la sostenibilidad ambiental. Colaborar para desarrollar estrategias efectivas para la prevenir y resolver conflictos a nivel local y regional, evitando que estos escalen en violencia. A través de la reconciliación, el diálogo intercomunitario, y el fomento de la coexistencia pacífica seremos capaces de construir territorios de paz.

Una cultura de paz construida sobre los cuidados implica el reconocimiento de los actores locales y regionales, y de los gobiernos a nivel local, como garantes de esta protección. Una sociedad construida sobre el respeto y la promoción de los derechos de las personas, sin distinción es una sociedad más justa, más igualitaria, y más digna.

Una paz ambiental es una paz que protege a las personas en situación de vulnerabilidad de las crisis derivadas del cambio climático, que construye resiliencia desde lo local e incluyendo los conocimientos de las comunidades para una toma de decisiones inclusiva y eficiente.

Es fundamental fomentar y proteger las iniciativas de consolidación de paz que nacen desde las ciudades, canalizando los conflictos que puedan surgir en nuestras calles y territorios, para evitar que deriven en violencia y potenciar así la pertenencia, creatividad y desarrollo cultural que nos pueden salvar de la destrucción y del sinsentido que conlleva la violencia. ¡Queremos vivir en ciudades de paz!.

¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!

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