Buscar

Libre Expresión

Cliodinámica

El Gobierno de México debería estar haciendo un esfuerzo extraordinario para crear un grupo científico que desde algún centro de investigación dé seguimiento de estas nuevas tendencias, y pueda fungir como asesor para tomar medidas inteligentes y oportunas

Escrito en Opinión el
Cliodinámica

En 2010 la prestigiada revista científica “Nature” publicó “2020 Visions”, un interesante artículo sobre análisis histórico, basado en una perspectiva innovadora y revolucionaria que permitió pronosticar el desajuste político en Estados Unidos y la posibilidad de una guerra civil en ese país a partir del año 2020.

El autor fue el científico ruso-americano de la Universidad de Duke, Peter Turchin, quien inventó un modelo matemático formulado en una inmensa base de datos económicos y estadísticos que logró identificar, a lo largo de la historia humana, ciclos de épocas de conflicto y de paz que presenta nuestra sociedad. Así se dedujo que a partir del año 2020 Estados Unidos entraría en una zona de peligro inminente de larga duración. 

Este tipo de análisis fue bautizado como Cliodinámica, en homenaje a la musa de la Historia: Clío. Al observar los cambios históricos del mundo, es decir los movimientos y sus causas, se logra incluso predecir las tendencias futuras a través del modelaje matemático. La aplicación de esta nueva técnica ha llevado a conclusiones de cuándo una sociedad entra en una banda de riesgo, identificando la creación de élites y contraélites que pueden conducir a la desintegración política.

Ya dentro de este ámbito del conocimiento de vanguardia, viene a la mente la posibilidad de utilizarlo para atisbar con este nuevo lente tres cosas: la debilidad del análisis histórico del presidente de la República; la posición de México con respecto a sus socios comerciales estratégicos, y su aplicación a un contexto más reducido como el de las ciudades.

Los centros de estudio de la Cliodinámica son hasta ahora la Universidad de Connecticut y el Centro de Ciencias de la Complejidad de Viena. Esta nueva  metodología requiere el procesamiento de bases de datos diversas, que se contraponen a la banalidad para interpretar los hechos históricos que maneja el populismo. 

Nuestro Ejecutivo federal no sabe Historia Universal, ni Económica, ni Macrosociología… ni nada. Sus conocimientos generales son muy limitados. Bajo estos nuevos paradigmas, la configuración de una historia oficial resulta absurda frente a la cantidad de datos con que se cuenta para interpretar, desde diversas ópticas, cualquier hecho histórico. La ciencia avanza a pasos agigantados.

El Gobierno de México debería estar haciendo un esfuerzo extraordinario para crear un grupo científico que desde algún centro de investigación dé seguimiento de estas nuevas tendencias, y pueda fungir como asesor para tomar medidas inteligentes y oportunas que fortalezcan a sus socios comerciales más importantes y estratégicos, y no convertirse en un elemento de su fracaso y promotor de su desintegración política. Navegamos en el mismo barco.

Finalmente, pensamos que sería muy interesante la aplicación de la Cliodinámica al espacio de la vida urbana, obteniendo patrones de creación de élites y contraélites, así como sus causas y consecuencias en el ámbito político. Turchin ya ha trabajado en estos temas en su último libro:  “Final de Partida: Élites, contraélites y el camino a la desintegración política”. 

Por ejemplo, si estudiáramos a León bajo esa perspectiva, obtendríamos características precisas de la actual élite, su comportamiento y su proceso de desgaste y reducción a consecuencia de la formación de un grupo de control que desde hace tiempo filtra y limita el acceso a mercados locales y regionales. También podríamos obtener un conocimiento más preciso de una contraélite en proceso de formación, que exige mayor libertad y apertura, como parte de un nuevo comienzo. Veremos el  desplazamiento del actual grupo dominante, no tengan dudas. También podremos proyectar estos modelajes para utilizarlos en el diseño de políticas públicas que nos alejen de las crisis que se avecinan. No podemos continuar sosteniendo un modelo de ciudad que naufraga en la desintegración social, el crimen y el estancamiento económico de una gran parte de sus habitantes. 

Debemos demoler una amplia porción de nuestra política local, para transformarla, lo más rápido posible, en un potente motor comunitario que nos saque adelante en estos tiempos turbulentos. Estamos ante un gran reto.





 

Escrito en Opinión el

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

Opini�n