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Día Mundial de la Tierra

Hoy, de 'verde', tenemos solo el color de la camiseta deportiva, pero como comunidad no hemos podido llegar a los niveles que tiene, por ejemplo, la vecina Guadalajara en cuanto a la cultura de cuidado de los árboles.

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Día Mundial de la Tierra

Cada 22 de abril se conmemora el Día Mundial de la Tierra para visibilizar el impacto de la actividad humana en el medio ambiente, así como exponer la necesidad de acciones para lograr un desarrollo sostenible. Este Día fue celebrado por primera vez en 1970 con las protestas de cerca de 20 millones de activistas civiles en Estados Unidos, quienes tomaron las calles para exigir acciones ecológicas desde lo público y lo privado.

Considero que no se trata solo de concientizar a la raza humana del problema ambiental actual y buscar alternativas para la preservación del planeta, sino de cambiar hábitos para reducir los Gases Efecto Invernadero (GEI). Esta conmemoración tuvo sus raíces en la década de los 60, cuando empezaron a ser más obvios los efectos negativos del calentamiento global, la contaminación, la emisión de gases y la sobreexplotación de recursos naturales.

Viene lo fuerte del calor y la sequía como consecuencia del cambio climático. Muchos se quejan y quieren que el gobierno haga todo y no es así. La solución está en cada uno de nosotros. Los fines de semana y “puentes”, son una buena oportunidad para conocer las áreas verdes de nuestra querida ciudad. El Bajío es un paraje semidesértico que solo puede contener el cambio climático en la medida en que tengamos una cultura diferente en cuanto a la reforestación, creando espacios verdes, ya sean parques, espacios lineales, techos y muros verdes, corredores lineales, ciclovías, viveros, invernaderos, camellones, etc. Hoy, de “verde”, tenemos solo el color de la camiseta deportiva, pero como comunidad no hemos podido llegar a los niveles que tiene, por ejemplo, la vecina Guadalajara en cuanto a la cultura de cuidado de los árboles. 

Los parques son un espacio privilegiado para infiltrar agua de lluvia y poder crear oxígeno con los árboles. León es una ciudad con una densidad baja de árboles por cada 10,000 habitantes, -la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asegurado que se necesita, al menos, un árbol por cada tres habitantes para respirar un mejor aire en las ciudades y un mínimo de entre 10 y 15 metros cuadrados de zona verde por habitante-; es decir, deberíamos tener 800,000 árboles cuando tenemos menos de 300,000. Esto es, apenas 1 árbol por 6 leoneses. La misma OMS recomienda tener 16 m2 de áreas verdes por habitante, cuando las áreas verdes en ciudad de México están ya en ese rango y Guadalajara y Monterrey están entre 5 y 7. León está solamente entre 3 y 4. 

Incrementar el número de árboles ayudará a mitigar el cambio climático y a captar bióxido de carbono (un árbol grande puede absorber hasta 150 kilos de CO2 al año). Con la “paleta vegetal” también recuperaremos la identidad leonesa con arbustivas nativas logrando un paisaje natural y cultural leonés. Si recurrimos a una calculadora de huella de carbono (la que generamos todos los seres vivos en mayor o menor medida), identificaremos que cada leonés en promedio produce al año, alrededor de 350 kg y esto solamente se podría bioremediar con la plantación de cada ciudadano, de al menos 10 a 15 árboles. 

Necesitamos un liderazgo ciudadano para reforestar. Requerimos nuevas generaciones jóvenes que nos suplan a los viejos. Llevar en junio a cientos de pequeños a que vean cómo se siembre un árbol y esto lo tengan presente toda la vida. Mayo es el tiempo del calor máximo, de las temperaturas críticas y de la mínima humedad para León. Presas secas y niveles freáticos profundos para extraer agua. Solo reforestando lo podemos revertir. Sembré miles de árboles ya y les invito al relevo generacional.

Como todos los años, este 9 de junio (el 2 son elecciones) a ir al Parque Chapalita, de 8 a 11 a seguir reforestando con arbustivas nativas; nos reuniremos colonos, escuelas, centros de rehabilitación, familias, para plantar cientos de árboles. También el 8 de junio en Ciudad del Niño Don Bosco pueden asistir con todos los menores de escuelas e internados; seguiremos poblando la hermosa ex Hacienda Santa Rosa con cientos de árboles en las 11 hectáreas que la forman. También en la Sierra de Lobos, como desde hace 26 años con la UTL, en esas áreas donde los enormes árboles son los testigos vivos de que solo desde la parte alta de la cuenca se pueda producir agua e infiltrarla. Les espero. Es pasar de la queja a la acción para amar a la madre tierra.

 

RAA

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