OPINIÓN
/ ezequiel soto martínez

Centro Estatal de Justicia Alternativa


Durante treinta años presté mis servicios como docente en una de las mejores instituciones educativas de Irapuato, la Escuela Secundaria Técnica Número 5. Impartí la asignatura de Civismo, hoy llamada Formación Cívica y Ética. Todas las unidades de los programas me interesaron y las estudiaba con placer, pero los capítulos que me apasionaban eran: las garantías individuales, la historia del movimiento obrero y la política internacional de México. Para preparar mis clases -de secundaria- leía a los abogados, Vicente Lombardo Toledano, Ignacio Burgoa Orihuela, Isidro Fabela y Raúl Carrancá Rivas.  
Así nació la motivación para cursar la noble carrera de abogacía. La Universidad Lasallista Benavente en Celaya, Guanajuato me cobijó en su regazo para realizar mi sueño. Las clases se impartieron de las 7 de la mañana a las 12 del mediodía, de lunes a viernes durante cinco largos años. Tiempo suficiente para conocer la hombría de bien y abrevar los conocimientos de mis admirados maestros, empezando por el rector Héctor Aguilar Tamayo, caballeroso y culto abogado que siempre me dispensó un trato sin igual. El director de la carrera, licenciado Ramón Camarena García, gran amigo; y los catedráticos: licenciado Carlos Chaurand Arzate, licenciado José Belmonte Moreno, licenciado Francisco Ramírez Valenzuela, licenciado Alejandro Lara Rodríguez, los licenciados Juan Manuel y Fernando Santoyo Ramírez y otros más que escapan a mi memoria pero que viven en mi corazón. Durante 10 semestres, maestros y alumnos convivimos en las aulas lasallistas, en donde aquéllos compartieron generosamente con nosotros, sus conocimientos y experiencias y con ello, nos hicieron sentir el misterio de la Justicia de modo que cumplieron de sobra su misión esencial. GRACIAS, MAGISTER IURIS. Y qué decir de mis condiscípulos, mi emocionado recuerdo. Por razones de espacio mencionando a cuatro de ellos, los saludo a todos: 1.- Vicente García Martínez, el mejor litigante de Celaya. 2.- Arturo Coello Rebolledo, abogado y administrador exitoso. 3.- Nancy Beatriz de Santiago López, inteligentísima compañera, hoy si no me equivoco, ya es doctora en Derecho (Si no, está desperdiciando su capacidad) y 4.- Pedro Salgado Zuloaga, brillante abogado bilingüe, fue mi alumno en secundaria. 
Esta evocación viene a cuento porque hace veinticinco años, los maestros nos decían en las aulas lasallistas, que el Derecho debe irse adaptando a los cambios en la sociedad y, hace diez años, Guanajuato se colocó a la vanguardia en medios alternativos de resolución de conflictos. En abril de 2003, tras la iniciativa hecha por un hombre visionario, el licenciado Héctor Manuel Ramírez Sánchez, presidente del  Supremo Tribunal de Justicia de Guanajuato, durante el período de enero de 2002 a marzo de 2005, el Congreso del Estado decreta la reforma, ente otros, del Artículo Tercero de la Constitución Política del Estado de Guanajuato, donde se establecen las condiciones para dar sustento jurídico a la mediación y conciliación, como medios alternativos para la solución de conflictos. Artículo 3º. Tercer párrafo: “La mediación y la conciliación se regirán bajo los principios de equidad, imparcialidad, rapidez, profesionalismo y confidencialidad. El Poder Judicial contará con un órgano, el cual actuará en forma gratuita y a petición de parte interesada”.
La Ley de Justicia Alternativa se publicó el 27 de mayo de 2003 y entró en vigor el 27 de noviembre del mismo año, y con ello nace el Centro Estatal de Justicia Alternativa (CEJA) que inicia en funciones con la apertura de cinco sedes regionales en Guanajuato, León, Irapuato, Celaya y Salamanca. Los 27 mediadores que iniciaron el reto, electos por el Poder Judicial de Guanajuato, fueron capacitados para dirimir el conflicto desde su origen; es decir, se buscó el motivo emocional del conflicto para encauzar a los mediados a la restauración total de la relación lo que se ha llamado “mediación con el corazón”. Ha sido tan eficaz y noble esta estrategia que en 2005 se establecieron tres sedes regionales más: Acámbaro, San Francisco del Rincón y San Miguel de Allende y, en octubre del presente año, la Justicia Alternativa ya es itinerante, según lo anunció Alfonso Fragoso Gutiérrez, presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, al firmar un convenio para llevar este servicio a once municipios que no cuentan con Sede Regional. Por supuesto, este no es un procedimiento perfecto, pero sí evita el desgaste de un proceso largo, es más rápida la reparación del daño a la víctima y menos costoso. Bien por Guanajuato.
*Supervisor de la Zona Número  10 de Escuelas Secundarias Técnicas


Deja tu comentario

Nombre: Correo Electrónico:
Ingresa tus comentarios:

Te quedan 300 caracteres.

Nos reservamos el derecho de publicar aquello que contenga comentarios ofensivos o lenguaje no apropiado para todos nuestros lectores. El respeto para AM siempre es
importante.