Besos Románticos

Besos Románticos

Opinión
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Seguramente la mayoría de los lectores de estas líneas han experimentado la extraordinaria belleza de besar a un ser amado.


Seguramente la mayoría de los lectores de estas líneas han experimentado la extraordinaria  belleza de besar a un ser amado. Una observación de este hecho es la tendencia general que se tiene a cerrar los ojos durante el beso.   


Psicólogos del Royal Holloway College, de la Univesidad de Londres, recientemente publicaron un artículo en la revista “Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance”, explicando esta tendencia y tratando de responder a la pregunta de por qué cerramos los ojos al besar.  


Desde luego, seguramente también hemos experimentado la extravagante y ridícula situación de besar románticamente a alguien percatándonos en algún momento de que esta persona tiene los ojos completamente abiertos y observándonos como un búho; sin embargo, aceptemos que ésta no es la tendencia normal, pues generalmente besamos románticamente cerrando los ojos.


El resultado encontrado en la investigación es que el cerebro humano es incapaz de manejar la simultánea combinación de manejo de información visual y de la información táctil que ocurre durante el beso.  


Anteriormente se pensaba que las personas cierran los ojos durante un beso debido a que por la cercanía entre las caras, los ojos son incapaces de enfocar correctamente, sin embargo, los resultados recientes muestran que esto es falso.  Los psicólogos de la Universidad de Londres demostraron que realizar una tarea visual exigente reduce la capacidad táctil del individuo.  


Esto explica por qué al estar buscando una cara entre una multitud, no nos percatamos de la señal vibrante de nuestro teléfono celular.  Esto también explica por qué las alertas táctiles introducidas en autos modernos para indicar al conductor que está cruzando una línea, pueden no ser tan efectivas, debido a que el cerebro del piloto conductor  está saturado manejando información visual.  


Los experimentos realizados (¡los cuales nunca requirieron de personas besándose!) pedían que voluntarios realizaran una búsqueda de información visual que podía ser elemental o muy compleja, al mismo tiempo que debían reportar la presencia o ausencia de breves vibraciones enviadas a su mano izquierda, derecha o ambas.


El estudio concluye que para poder concentrarse en manejar la intensa información táctil que recibe durante un beso romántico, el cerebro nos ordena –de modo instintivo- cerrar los ojos para evitar también de este modo manejar información visual.  


Lo mismo ocurre en otras situaciones humanas, que van desde leer en braille, hasta bailar o hacer el amor.