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Impresiona Compañía de Danza de España

Espectáculos
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Presentan ‘Don Quijote’ con sentimiento cervantino.

La gran capacidad de los bailarines dejó boquiabierto al público, además muestran una interesante improvisación. Foto: Cortesía FIC

Y a que este año la mayoría de la programación del Festival Internacional Cervantino está dedicada a Miguel de Cervantes, la Compañía Nacional de Danza de España le rindió un homenaje a su manera con la presentación del ballet “Don Quijote” de Marius Petipa.

El clásico fue estrenado por la compañía el 14 de febrero de 2015 en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia, está inspirado en un episodio del segundo volumen del Quijote, donde prosiguen las bodas de Camacho y se centra más en Quiteria y Basilio que en los personajes principales de la novela.

La suite dura alrededor de 50 minutos y cuenta con la música de Ludwing Minkus. 

Es sin duda una versión muy española: los bailarines aparecen vestidos de toreros y las mujeres visten traje flamenco y usan llamativos abanicos.

La danza clásica se distingue por los pasos y movimientos, y este caso no es la excepción, el público se ve complacido con coreografías bien logradas. Además tienen un dinamismo y color que atrae fácilmente las miradas.

Aquí se aprecia que para contar una historia lo más sencillo es utilizar el sentido común de cómo interactúan los bailarines, principalmente los protagonistas, que son una pareja de enamorados que en varias ocasiones se roban el aplauso de la audiencia.

Después del intermedio aparece en el proscenio un bailarín con los brazos cruzados. De alguna manera esto interpone a las personas a buscar rápidamente su lugar, aunque las luces siguen encendidas, desconocen si ya inició la segunda parte.

Enseguida aparecen más bailarines para presentar la coreografía de Ohan Naharin con un collage musical que abarca diferentes géneros como mambo y música tradicional israelí. 

La improvisación es lo más importante, como prueba está que los bailarines bajan del escenario y escogen una pareja entre el público.

Dicha parte rompe una barrera entre los intérpretes y los espectadores; la conmoción que causó fue tal que se convirtió en uno de los momentos más disfrutados. 

Al bajar el telón el público comenzó a aplaudir, éste se levanta de nuevo y vuelve a bajar, lo que motiva a la audiencia a seguir aplaudiendo hasta el final.

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