Instrucciones para leer: Historias de cronopios y de famas

Opinion
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De Libros y Bibliotecas

Mis vacacionistas lectores, el día de hoy les traigo una de las obras literarias para empezar con la lectura en este inicio de clases. Y nada mejor que algo breve, y bajo la recomendación de mi amigo y poeta Víctor Villarreal Velasco, tomaré un poco el tema argentino de ‘Historias de cronopios y de famas’, de Julio Cortázar.
Algo particular que tiene este libro es la presencia de estos seres extraños conocidos como cronopios, unos seres verdes, húmedos y erizados que se imaginó Cortázar en un teatro francés. Estos personajes son muy similares a la actitud del poeta mismo, que se despreocupa ante todo lo importante y le importa lo innecesario, como no encontrar una llave o esperar debajo de una rosa. Estos seres poco tienen qué ver con el tiempo. El nombre —según el argentino— surge por eufonía más que por juegos de palabras. De hecho, Cortázar y sus amigos se autonombraban “cronopios” cuando lo veían necesario.
Estos seres tienen una contraparte llamada “famas”, que son seres más pragmáticos y cuadrados. Ellos deciden hacer las cosas que se espera de un oficinista, de un coronel y poco soportan a los cronopios que cantan y bailan. Son inteligentes y presumidos, pero nobles, nada que ver con los otros personajes los “esperanzas” que son más tontos y bobos, y están sólo completando y contemplando. Para los que ubiquen Rayuela, encontrarán en muchas partes estos seres metaforizados en sus páginas.
¿Quieren ser más específicos y llegar a leer a este autor? Acérquense a este libro por la brevedad. Es un ejemplar de menos de cien páginas —por desgracia—. Y se complementa con otros puntos, como las instrucciones y algunos casos particulares. De los cuales deben acercarse para conocer un poco más acerca de este autor, además de que siempre se puede apreciar un dejo de la literatura hispanoamericana gracias a él.
Este texto es uno de los más poéticos que tiene el autor, según dice mi amigo: que aunque son casi indescriptibles estas figuras, parecen hermosas parodias de las personas, creando una mitología extraordinaria que no tiene similitud en la literatura. Por mi parte, creo que es un ladrillo de los tantos que generaron el muro generacional en la literatura argentina. Por lo que les invito a conocer un poco más de este libro y pensar en todos los cronopios y famas que existen. 
Mis vacacionistas lectores, no abandonen sus esperanzas, famas o cronopios. Continúen con las “tres virtudes teologales cortazarianas”, como lo dice Villarreal, y que el inicio de clases o labores no les quite sus sueños y el gusto por la sorpresa.