La Guerra contra México

Opinion
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Economía de Guerra.

Con la amenaza redoblada de hacer que México pague el muro, de crear trabas a la inversión y al comercio, tenemos una guerra que ya debilita nuestra moneda hasta 22 pesos por dólar. 
Curtidos en las crisis, la novedad es que la amenaza proviene directamente de quien será el hombre más poderoso del mundo. Una historia de pesadilla. Y si hay una guerra, tenemos que planear una economía de guerra. Perdón por la redundancia pero el conflicto es real y afecta a todos. 
Si la gasolina sube hay que compartir viajes, usar vehículos más económicos o hacer rondas para llevar a los niños a la escuela. Nuestro consumo de combustible por habitante es de 397 litros al año, superior en un 22 por ciento al de Alemania, Italia, Chile, España, Francia, Argentina, Brasil y China, según una nota del sitio de la revista Forbes que cita un estudio de la Cámara de Diputados. Hay dos razones para consumir más que esos países: los precios son más baratos y el transporte público es insuficiente y de mala calidad. Literalmente a partir de este mes le estaremos sacando más rendimiento a cada litro. 
El único camino será elevar la productividad de todos nuestros activos (bienes). Antier el gobernador Miguel Márquez Márquez anuncia que reducirá su sueldo en un 16 por ciento y sus secretarios harán lo mismo en un 8 por ciento. Cualquier empresario no se impresionaría mucho de saber que su director se redujera en un 16 por ciento para ayudar a capear el temporal. Aunque es un gesto de solidaridad, los números de esa reducción no cuentan mucho. 
Si en cambio el gobernante dijera, “aumentaré entre un dos y un tres por ciento la productividad del presupuesto del estado, las cifras serían distintas”. Disminuir un 16 por ciento el ingreso del gobernador y un 8 por ciento el de los funcionarios de primer nivel equivale a unos cuantos millones al año. Elevar la productividad de los activos y el presupuesto que tiene el Gobierno en sus manos en un 2 ó 3 por ciento equivale a unos 2 mil millones de pesos. 
Otro ejemplo: la eficacia de un gobernante depende mucho del buen uso de su tiempo. Para recorrer mayor terreno rápido, el gobernante ocupa un helicóptero. En menos de una hora puede cruzar los dos puntos más distantes de Guanajuato y un viaje típico le lleva de 20 a 40 minutos. El helicóptero debió costar al estado entre 2.5 y 3 millones de dólares, unos 50 millones de pesos. Por eso cuando Márquez Márquez viaja en camión para saludar a la gente y “dar el ejemplo”, lo consideramos un buen gesto para acercarse a los gobernados, pero no un uso eficiente de su tiempo, aunque una de sus tareas más importantes es acercarse al sentir popular.
En la guerra el tiempo es tan valioso que desde Napoleón hasta Dwight D. Eisenhower, dormían pocas horas entre batallas. El general Eisenhower pudo dormir 4 horas diarias durante 4 años, algo que hoy se considera insano, pero entonces se trataba  del futuro de la humanidad. No es recomendable dormir tan poco pero sí tener sentido de urgencia.
(Continuará)