La ética en las multipropiedades...

Opinion
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Atuendo futbolero

“Las reglas están puestas y al final de mayo del 2018 el tema de la multipropiedad tiene que desaparecer”.

Decio de María, presidente de la FMF,

8 de mayo de 2015.



Dos incidentes en el partido del León contra el Pachuca sirvieron para poner a prueba la ética de las multipropiedades en el futbol.

Siendo padre e hijo, Jesús Martínez Patiño y Jesús Martínez Murguía, promotores del juego limpio, de crecer las instituciones anteponiendo la parte deportiva, llevada de la mano de la salud financiera de sus proyectos, esta ocasión los enfrentó el azar para dirimir la parte ética de su innegable multipropiedad.

Ya la Comisión Disciplinaria hizo su tarea al castigar al argentino Franco Jara un partido por engañar al árbitro en un penalti que no existió y que el delantero se tiró para que se marcara la falta, a pesar de las reclamaciones de los jugadores del León que le exigían actuar con criterio de juego limpio.

El otro caso tampoco fue promovido por alguno de los rivales, el escupitajo de Diego Novaretti a Hirving Lozano, cuya sanción fue de seis partidos según el artículo 17 del código de sanciones.

En ambos casos, no apareció la figura llamada “querella de parte”, a pesar de que el destino los puso frente a una oportunidad inmejorable para demostrar que esta multipropiedad, particularmente, es la de mayor sentido ético de las varias que existen en el futbol mexicano.

Fue la Comisión Disciplinaria la que abrió expedientes sobre estos dos casos por considerar que puede actuar “de oficio”, ante la ausencia de “querella de parte”.

Y es una pena porque el Grupo Pachuca ha demostrado a lo largo de sus 20 años que le importa el fondo, pero también la forma de hacer las cosas.

En este caso no se pone en duda la autenticidad del resultado ni existe sospecha alguna de amaño de alguno de sus partidos. Al contrario, los duelos León-Pachuca son cada vez más encarnizados y de una gran rivalidad en la cancha. Lo que se pone en dudad ahora es el contenido ético para reclamar incidentes que, ante cualquier otro rival, servirían para elevar una queja y formular esa figura de reclamo procesal llamada “querella de parte”.

Si se intenta negociar con la Comisión Disciplinaria o con la misma LigaMX para quitar la sanción a Novaretti, utilizando al mismo “Chucky” Lozano para que diga que solo le sopló, no le escupió la cabeza, entonces ambas instituciones habrán perdido la gran oportunidad de demostrar que, aunque son parte de una multipropiedad, juegan con las mismas reglas que el resto.

Hirving Lozano les hizo tres goles, no supieron como detenerlo, hizo ver mal a los zagueros del León y aunque el árbitro no se dio cuenta del grosero escupitajo, la televisión desnudó el caso y la sanción fue simplemente la consecuencia de su acto impropio.

Como Grupo Pachuca, sus dirigentes han elevado la condición de simples equipos de futbol al convertirlos en entes responsables social y económicamente dentro de sus comunidades.

Tanto Pachuca como León han sido instituciones ejemplares, que merecen mantener ese elevado nivel de calidad moral, en lugar de manchar su contenido ético negociando en lo oscurito (ante la Disciplinaria o la Liga) algo que, de suyo, tendría que ser sancionado por ellos mismos. Esa acción de Novaretti no tiene defensa.