Zancadas que salvan vidas

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Elementos del Heróico Cuerpo de Bomberos de León integran un equipo de atletismo, como una actividad que les ayuda a sobrevivir en los incendios.

Seis de los miembros de los Leones de Fuego en uno de los camiones de la estación Apolo. / Fotos: Daniel Martínez

Los “Leones de Fuego” no se apagan. No tienen miedo a correr un ultramaratón y están dispuestos a cruzar cualquier meta, no importa si está en llamas. A esas ya están acostumbrados.

El Heróico Cuerpo de Bomberos de León cuenta con 15 elementos que forman parte del equipo atlético “Leones de Fuego”, un grupo que nació hace seis años dentro de la corporación y que es un complemento a su entrenamiento físico y mental.

La actividad deportiva se acopla a sus descansos de 48 horas por 24 horas trabajadas.

“Esto (el atletismo) ayuda acombatir el estrés. Ellos cargan con mucho de ello, porque sabemos que salen a un incendio, pero no sabemos si regresan. Es por ello que el Departamento se encarga de apoyar en lo que se puede desde darles sus tenis, el uniforme y la inscripción a las carreras que hay en la ciudad”, explica José Luis Carpio Guzmán, director del Patronato de Bomberos.

Deporte y pasión

Sentado, con su apariencia bonachona, dice “Cuando llegan, en lo que nos fijamos es en que esté bien físicamente, acá agarran condición pero es mejor que estén dotados”, aseguró el director, de 35 años de edad y con 12 años en la institución.

De los 220 bomberos en la ciudad que trabajan en ocho estaciones, la Central en la calle Apolo y Bomberos 1 en López Mateos tienen elementos en la escuadra atlética. Las estaciones mencionadas, según el reporte del director, son las que mayor reporte de incendios tienen.

Pero no sólo el atletismo es el deporte que se practica bajo el nombre Leones de Fuego, el cual está registrado a nivel nacional ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). También futbol y baloncesto son parte de los deportes que se practican, aunque el principal son las carreras.

Nace de una tragedia

Terminó de comer, buscó el siguiente pendiente en la lista diaria. En un instante, la presión en el pecho lo dejó débil.

Eran las cuatro de la tarde y los compañeros del capitán Federico Martínez, de la Estación Central de Bomberos, apenas pudieron estabilizarlo. Minutos después, en la clínica T1 del Seguro Social, anunciaron su muerte por infarto al corazón.

“Fue en 2011, algo muy impactante para todos en la corporación y de ahí tomamos la iniciativa de complementar el trabajo, eso no podría pasarle a ninguno de nuestro muchachos”, explicó Francisco Nicolás Escobar Tovar, Presidente del Patronato de Bomberos.

En ese momento Francisco era tesorero del Patronato y luego de toparse en varios eventos atléticos a los elementos de Bomberos, decidió apoyar y fundar el grupo atlético Leones de Fuego, con el que la prioridad era cuidar la condición física de sus muchachos.

“Yo los veía en las carreras, la gente no sabía que eran bomberos, no era que necesitáramos que supieran, pero debíamos diferenciarnos”, explicó.

“En 2010, nutriólogos y especialistas hicieron un estudio con nosotros, ellos observaron que aquellos elementos que corrían tenían una menor edad metabólica, es decir, tenía mejor rendimiento y se enfrentaban mejor al fuego a la hora de trabajo”, dijo.

‘Ya sabes qué hacer en un incendio’

Entre los corredores del Cuerpo de Bomberos, quien instruye para hacer el calentamiento es Alfredo Saucedo Gaytán. Luce la cabellera más canosa del grupo, signo de pura sabiduría en el atletismo, pues da la orden y todos comienzan a mover los pies, a aflojar y estirar.

Él, desde que llegó a la corporación tenía sangre atleta; su hermano, quien le mostró el gusto por la carreras, era el principal rival a vencer siempre, mucho antes de tener un nombre para el grupo.

“Así empezamos a reunirnos para correr, invitamos a compañeros y llegaban, ya no era tan aburrido el entrenamiento; luego se quedó la costumbre”, explica el elemento de 43 años de edad, 17 de ellos entregado a la vida de bombero.

Junto con sus compañeros, hace siete años buscaron la forma de hacer el grupo y se consolidó, de manera que la corporación otorga recursos para carreras e indumentaria.

La distancia a vencer para Alfredo son los 42 kilómetros, pues sólo ha tenido piernas para los 21km.

El arraigo al deporte y su trabajo es tan grande que hace unos meses, el único varón de sus tres hijos entró a la academia. Ahora espera en algún momento integrarlo al grupo corredor.

“Me gusta correr por la imagen que da, te sientes sano, estás bien y aprovechas el esfuerzo, generas resistencia porque cuando estás en el traje y en llamas, sabes qué hacer, estás más despierto”, añade.