El collar

Opinion
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Reyna estaba muy entusiasmada porque muy pronto tendría una gran fiesta. Su hermano Javier se casaría en unos meses y ella quería lucir como toda una princesa.

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eyna estaba muy entusiasmada porque muy pronto tendría una gran fiesta. Su hermano Javier se casaría en unos meses y ella quería lucir como toda una princesa. 

Con tiempo, fue a comprar su vestido, zapatos, y se llevó un collar que con mucho amor su madre se lo había obsequiado. Tenía mucho valor estimativo, ya que su abuela se lo había regalado a su madre y ella decidió dárselo a Reyna. Estaba segura que aparte de que lo luciría espléndidamente, lo cuidaría, estaría en muy buenas manos, a lo que su hija lo agradeció mucho. 

Llegó Reyna al centro comercial, se llevó el tan querido collar para poder comprar un vestido que le quedara con el accesorio. Llegando al centro comercial, al atravesar la calle, se le acercó una señora implorándole una ayuda para poder comer ya que tenía días sin hacerlo, según ella. 

A Reyna se le caracterizaba por ser altruista y ese día no fue la excepción. Al sacar su cartera, descuidó la bolsa en la que tenía su collar. Inmediatamente llegó un hombre y le arrebató precisamente esa bolsa. Ella gritó, rápidamente llegaron los policías. Al preguntarle a Reyna qué sucedía, ella volteó para buscar a la señora que un minuto antes le había pedido ayuda y no la encontró. Los policías buscaron sin ninguna respuesta. Reyna se regresó a su casa desconsolada. 

No se trataba de dinero, se trataba de algo más valioso que eso. Con lágrimas en los ojos, esperaba que el semáforo cambiara a verde para avanzar y al hacerlo, rápidamente vio a la señora que le pidió ayuda y al joven que le robó su collar. Estaban juntos, coludidos en la operación. Trató de seguirlos pero perdió el rastro. En ese momento pensó que quien había hecho el mal, habían sido ellos, no ella. Y eso la dejaba más tranquila. Las cosas se reemplazan, las actitudes y los actos jamás. 

Reyna como todos los viernes, se iba a un mercadito con su hermana para comprar el mandado y ver más cosas que vendían. Su hermana se adelantó para comprar unas verduras y ella fue a ver unos cuantos puestos. Se sorprendió al ver que había muchos collares y uno de ellos era el que le habían robado. No podía equivocarse, era una pieza única. No sabía qué hacer, sin embargo, se acercó y preguntó qué costo tenía, pero otra persona ya lo había tomado para adquirirlo. La vendedora volteó y se reconocieron perfectamente, era aquella señora que le había pedido ayuda y que también había ayudado para que se diera el robo. La vendedora volteó con la señora que ya tenía el collar en sus manos y le dijo: 

-Una disculpa señora, pero ese collar ya está apartado. La señorita que está aquí, viene por él y me temo que se lo tengo que entregar.

–Pero usted no me había comentado nada, si estaba junto a los demás, se suponía que estaba en venta. Exclamó la clienta inconforme y molesta. 

En eso llegó el joven que le había robado a Reyna. 

–¿Qué sucede tía? Preguntó. 

-Nada sobrino, solo voy a entregar este collar a esta joven que me lo había apartado. Respondió la tía temerosa de imaginar que el sobrino se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Y prosiguió. 

-¡Ten hija, llévatelo, es tuyo!

Reyna se quedó pasmada de cómo había reaccionado aquella mujer. No lo esperaba. Tomó el collar y se alejó de aquel lugar. Se sintió feliz de saber que aquella mujer, a pesar de que sabía con certeza que tendría un gran problema con su sobrino, hizo lo correcto. El día de la boda de su hermano, no solo lució el collar, lució la actitud benevolente que prevalecía en ella.

Nunca es tarde para hacer lo correcto.

Las cosas siempre se nos regresan, de alguna manera o de otra pero sucede. Solo espera el momento, ten paciencia y no te apegues a los resultados que esperas. Lucha por lo que quieres, realiza actos buenos, y solo… espera.

Recuerda: “La felicidad es de quien la trabaja”.