Obra conmemorativa (Primera parte)

Opinion
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La Suprema Corte de Justicia de la Nación celebra el Centenario de la Constitución de 1917 con la obra impresa titulada "México y su Justicia en imágenes a través de los siglos".

Con motivo del Centenario de la Constitución de 1917, la Suprema Corte de Justicia de la Nación conformó una Comisión Organizadora para realizar una serie de festejos entre los que se encuentran la edición de una obra impresa titulada "México y su Justicia en imágenes a través de los siglos" que contiene parte del acervo fotográfico, pictórico y hemerográfico en poder de la Suprema Corte de Justicia y que nos muestra en imágenes la historia de la procuración y administración de justicia en México, desde la época prehispánica hasta el presente siglo XXI.

Esto teniendo como eje central la evolución del Máximo Tribunal de Justicia en nuestro país así como los personajes que intervinieron en su conformación, muchos de ellos trascendentales en la construcción de la República Mexicana y sus leyes, aunque también algunos de triste memoria pero que también formaron parte de esta apasionante tarea de establecer el sistema judicial con que actualmente contamos.

En este apretado artículo trataremos de resumir 262 páginas de esta obra preciosa y emblemática que no debería faltar en el librero de un buen abogado. Yo ya tengo la mía afortunadamente.

Destaca el capítulo III de este libro donde se narra cómo a la par que estallaba la lucha por la Independencia de México comandada por Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio López Rayón redactaba los Elementos Constitucionales en los que consignaba la división tripartita del poder (ejecutivo, legislativo y judicial) con la figura además de un "Protector Nacional" que aplicara una ley de "Habeas Corpus", la cual constituye un antecedente del Juicio de Amparo.

Así mismo la Constitución de Cádiz promulgada en España en 1812 y publicada en la Nueva España en septiembre de ese mismo año establecía que la facultad de aplicar leyes en las causas civiles y criminales le correspondía exclusivamente a los tribunales, con lo que excluyeron a las Cortes y al Rey del ejercicio judicial.

A partir de la Constitución de Apatzingan de 1814 se creó el Supremo Tribunal de Justicia establecido el 7 de marzo de 1815 en la población de Ario (ahora De Rosales), Intendencia de Valladolid (ahora Michoacán).

Este tribunal terminó por disolverse a causa del movimiento insurgente que no cesaba hasta que en el año de 1824 Guadalupe Victoria promulgaba la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos donde nuevamente se instituye la división de poderes como base del gobierno de la República y es entonces donde el Poder Judicial queda constituido por una Suprema Corte y por Jueces de Distrito, designando el 23 de diciembre de 1824 a quien sería su primer Presidente, Miguel Domínguez Alemán, Corregidor de Querétaro desde 1802.

El Alto Tribunal entró en funciones el 15 de marzo de 1825 en el antiguo despacho de la Real Audiencia de México en la sede del Palacio Nacional, observando en la resolución de controversias tres principios fundamentales: igualdad ante la ley, separación de poderes y supremacía de la Constitución, principios que rigen en nuestros días las sentencias emitidas por los tribunales.

Con el antecedente de la Constitución Yucateca inspirados en las ideas de Don Crescencio Rejón, fue en las reformas del 18 de mayo de 1847, en la Constitución, donde se incorporó la iniciativa de don Mariano Otero, ilustre jurista y político jalisciense, que establecía el Juicio de Amparo en el sistema jurídico mexicano.

En ese momento la Suprema Corte, los Tribunales y los Juzgados del Poder Judicial de la Federación se convirtieron en defensores de la Constitución y de los Derechos de los ciudadanos.

Destacan en esta época como Presidentes de la Suprema Corte, Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada e Ignacio Ramírez Calzada "El Nigromante".

Entre el Porfiriato y la Revolución Mexicana que comprende los años desde 1877 hasta 1917, la Suprema Corte de Justicia de la Nación sufrió de la inestabilidad política que acarrearon los movimientos armados; con el General Porfirio Díaz al frente de la Presidencia de la República, la Suprema Corte coadyuvó con los objetivos primordiales del gobierno: la pacificación y el progreso del país.

Dos cambios relevantes impactaron en las atribuciones del Poder Judicial durante el Porfiriato, el primero ocurrió en la reforma constitucional de 1882 que determinó que el Presidente del Alto Tribunal dejaría de suplir las ausencias del Titular del Ejecutivo, por lo que dejaba de ser de facto Vicepresidente de la República, encomienda que pasaría al Presidente del Senado.

El segundo en el año de 1900, cuando se dispuso que el fiscal y el procurador general de la Nación ya no pertenecerían al Poder Judicial y formarían parte del Poder Ejecutivo, como lo sigue siendo hasta la fecha, en tanto no se instale la nueva Fiscalía General Autónoma.

Continuará mañana