Nada más cursi

Opinion
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Sensaciones

Nunca imaginé que ser cursi tuviera que ver con la exageración, con frases trilladas y  gastadas. Ni con las muestras exageradas de afecto que de tan grandes apenan a quienes no desean voltearse. Tampoco pensé que cursi era antinatura y artificial; ni que tuviera que ver con rulos, crepe y laca, o lacios con broches. Tampoco imaginé que era hermano de los  diminutivos, de las metáforas y de muchas poesías arreboladas, ni de palabras suntuosas apestosas de perfume.

Creía que cursi tenía que ver con el amor, con esa paleta roja  en forma de corazón, con un agradable y sedoso compartir hasta las migas del pan y pegar en una de esas los techos a besos y las paredes con abrazos; con lazos rosas y listones amarrados al viejo roble. Cursi pensé que era abrir la puerta, ceder el paso, correrte la cortesía del tú primero. Cursi me sonaba a amor cuidado de esos que tienen marca y pertenencia, con aires de inmortalidad. Nada más cursi me explicaron los expertos, más seguí buscando y en esas encontré que  nada tiene que ver con amor, cursi dicen suena a empalago, a mentira, a capricho, a luces de neón. Cursi según los expertos no tiene que ver con abrazar hasta que pulverices las ganas, mandarte cartitas, recados y decir un me gustas con arrugas y canas.

Cursi no es cuando te tiembla la panza nada más de decir gurmornin e imaginar su existencia, tocar su cabello y saberlo vivo. Cursi tampoco es quien escucha canciones y tararea en el día para en la noche con  dos pasitos tener el pretexto de tocarle la espalda; ni quien manda flores o tarjetas, que piensa en el amor como la solución a todo y bálsamo cura heridas. Cursi aunque quisiera no es el que dice te extraño, tengo ganas de verte, me hacen falta tus abrazos. Cursi de cursilería es quien cree que  sin proponérselo puede hablar con los ojos sonreír con el alma, un cursi no te manda besos con la punta de los dedos ni sabe recoger en un suspiro la respiración en un saludo.

Romántico es quien se viste de rojo el catorce de febrero pues anda buscando pretextos para decir un te quiero, gracias amigo. Es el que desde temprano anda felicitando a diestra y siniestra buscando tener la frase o el video más original en donde si se puede regurgite corazoncitos con confeti. Estrafalario de remate, es el que sabe cuidar del amigo y tiembla con su dolor para reír en su alegría. Extravagante es el que mira la luna y le susurra tres deseos. Al investigar supe que cursi era sinónimo de ridículo, sensiblero, pasado de moda entonces me dije: Velia haz escrito el artículo más cursi de toda la vida y con este mismo decidí decirte a ti querida amiga gracias por estar en mi vida, brindarme tu confianza, hacerme parte de tus días;  gracias amigo por tus puntuales consejos, por tu eterna modernidad de pensamientos antiguos. Y a ti, gracias por estar todos los días, quererte me sabe a devoción en cursilería.

Comentarios:papeleria_velia@hotmail.com