Amenazan a activistas con el infierno

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Norma Nolasco y Delia Ramírez aseguran que en llamadas anónimas las acusan además de atacar a la Iglesia, por la defensa de presuntas víctimas de sacerdotes

El padre Raúl Villegas celebró misas en la iglesia de San Cayetano, en Irapuato.

La activista Norma Nolasco Acosta y la abogada Delia Ramírez aseguraron que recibieron amenazas anónimas a través de llamadas y mensajes, por defender el caso de las dos jóvenes presuntamente abusadas por el padre Raúl Villegas Chávez.

Ambas además investigan carpetas de averiguación en contra del sacerdote que datan desde 2012, y se cercioran de que no haya más víctimas.

Nolasco Acosta, dirigente de la asociación Grupo Unido de Madres Solteras A.C. (Gumsac) aseguró cada una ha recibido al menos una decena de llamadas y más de 15 mensajes de diferentes números telefónicos, en los que las acusan de atacar a la Iglesia Católica y las condenan al infierno.

Los números son de Guanajuato capital, León e Irapuato.

El padre enfrentó una demanda por pensión alimenticia, en 2012 quedó comprobada su paternidad y fue inhabilitado para ejrecer el ministerio sacerdotal.

Hasta ayer por la tarde Delia Ramírez y Norma Nolasco intentaban contactar a la mujer que presentó la demanda para conocer el proceso.

Aunque Raúl Villegas no estaba ya facultado para celebrar misas, lo hizo en la iglesia de San Cayetano, en el municipio de Irapuato.

Al mismo tiempo ocupó el cargo de orientador psicológico en el colegio católico Atenas; el lunes fue detenido, acusado de violación por una joven de 15 años, alumna de ese plantel; dos días después otra adolescente también lo denunció por delitos sexuales, lo que quedó asentado en la carpeta 15877/2017.

Estamos hablando específicamente de un hombre violador, de un hombre abusador sexual que se levantaba el atuendo y se bajaba los pantalones para cometer un delito y eso no lo vamos a permitir”, puntualizó Norma Nolasco.

La escuela no ha emitido alguna postura a los medios de comunicación, sin embargo Norma Nolasco aseguró que las religiosas que lo tienen a su cargo conocieron al sacerdote en la iglesia y lo contrataron sin conocer sus antecedentes.

 

Infringió sacerdote

la ley eclesiástica

Jorge Raúl Villegas, sacerdote acusado de violación calificada a una menor de edad, ejerció indebidamente misas y confesiones en el templo de San Cayetano.

No debía hacerlo por estar inhabilitado para ejercer el ministerio sacerdotal, después de que hace más de cuatro años se comprobó la paternidad de una niña, cuya mamá lo demandó por pensión alimenticia.

El sacerdote Moisés Cuevas, del templo de San Cayetano, platicó que después de ese proceso que terminó en 2012 y que él desconocía, invitó algunas veces al padre Jorge Raúl Villegas a apoyarlo en las misas y confesiones, ya que frecuentaba el templo.

Era esporádico, no tenía ningún compromiso con nosotros. Era muy conocido por nosotros, pero a mí, cuando el obispo de Irapuato José de Jesús Martinez Zepeda me avisó que él no tenía permiso de celebrar aquí, pues obvio que acatamos la orden, estoy hablando aproximadamente de tres o 4 años (atrás)”, comentó el padre Moisés.

Para que el padre Villegas pudiera tener un permiso de residencia o de ejercicio de ministerio necesitaba la licencia ministerial, otorgada únicamente por el obispo de Irapuato, monseñor Martínez Zepeda.

Cuando nos ayudaba a nosotros en aquel entonces el padre ya no trabajaba en León, él estaba en Irapuato y es por eso que esporádicamente nos ayudaba en alguna misa o alguna confesión. Recuerdo que estaban en que si le daban o no la carta para que regresara al ministerio, y en eso habló el (entonces) arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, con el Obispo de Irapuato y le dijo que ¡él no tenía permiso para celebrar en Irapuato!”, recordó el sacerdote.

Aseguró que el padre Raúl celebró pocas misas y confesiones.

El siempre nos apoyó cuando se le pidió, nunca tuvo problemas con nadie y nadie llegó a imaginarse lo que ocurriría. Fueron aproximadamente tres veces las que me ayudó con la misa y otras dos veces a confesar a la gente, especialmente los domingos que había más gente”, señaló el padre.

Todos estamos consternados por la situación del padre Jorge, nos duele porque en realidad se golpea a la Iglesia y nos afecta a todos en el sentido de la gente o la desconfianza de la gente. Es importante que se aclaren las cosas y que se llegue a la verdad, que no se vaya a cometer alguna injusticia con una u otra parte”.

Yo sí me siento incómodo por esta situación, porque somos sacerdotes y nos duele que la gente nos tenga desconfianza, o que hablan mal de nosotros en las redes sociales”

Julián Ernesto Pérez Trejo