Acusan que Simapag les niega servicio

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Habitantes de Paso de Perules señalan que el Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guanajuato (Simapag) viola sus derechos humanos.

Los inconformes también pidieron un nuevo proceso para elegir al comité de aguas, pues el que actualmente encabeza Ana María Murrieta no es avalado por los habitantes de la comunidad.

El delegado de la comunidad de Paso de Perules, Juan Marañón Martínez acusó al Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guanajuato (Simapag) de negar el servicio a 100 familias de la localidad, las cuales no cuentan con el servicio de agua potable en sus hogares.
Acompañado de la sub delegada, Bertha Grisel García, los representantes de esta población situada en la zona sur del municipio señalaron que la negativa del organismo operador de agua para atender su petición de introducción del servicio, pese a contar con todos los requisitos exigidos, no tiene razón de ser.
Habría violación a derechos humanos
Grisel García explicó que desde el pasado mes de agosto de 2016, el director del Simapag, José Lara Lona se ha negado a recibirlos, bajo el argumento que él sólo reconoce al comité de aguas de esa población, actualmente a cargo Ana María Murrieta.
“Nosotros cumplimos con todo los requisitos que pidieron y realizamos los trámites que ellos mismo piden y resulta que de un momento a otro a las 100 familias que ya solicitamos el servicio, nos lo niegan”, aseguró.
Los representantes de la población rural lamentaron el trato que les ha dado Simapag, el cual desde su punto de vista afecta sus derechos humanos, sobre todo el que tiene que ver con el acceso al agua.
“Es mucha gente la afectada y no se ha hecho nada por atenderlos. Hay muchos niños y personas que en toda su vida nunca han tenido el servicio y ahora que cumplieron con todo lo que pidieron tampoco”, expresó Grisel García.
La problemática
La falta de servicio de agua potable en la comunidad, ha generado inquietud entre sus pobladores, pues muchos de ellos ante la falta del líquido utilizan la que tengan a la mano y en ocasiones consumen la que se almacena en los pozos del lugar y que presuntamente estarían contaminados.
Además, para suplir la falta del servicio, adquieren pipas para abastecerse, las cuales venden hasta en 200 pesos, los tinacos de 450 y 750 litros.
“La gente agarra el agua de donde puede, hay en los pozos pero como muy cerca de ellos pasa el Río Guanajuato, mucha gente teme enfermarse porque ese río es de aguas negras”, afirmó Marañón Martínez.