Coincidencias

Opinion
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De Salvadora

A veces me pregunto por qué coincidimos siendo este mundo inmensamente grande,  cuál es la razón para conocernos, para encontrarnos. Resulta ser  difícil,  lo que sí he podido comprobar, es que las personas aparecen  y desaparecen, amistades van, vienen, algunas permanecen solo un tiempo, otras toda la vida, y que  Dios no quiso dar respuesta a nuestras interrogantes y escondió trocitos nuestros en otras personas para ayudar a completarnos.   Los que ya partieron,  dejaron una enseñanza, y en mi vida, cumplieron su misión, y yo, al igual aporté a las suyas porque todos somos arena de la misma playa que se modifica con el movimiento perpetuo.

A veces, cuando conozco a alguien nuevo me hago esta pregunta: ¿Qué  tiene o qué tengo yo que está necesitando y aún  no nos hemos dado cuenta? Lo que sí sé es que coincidir no es un acto fortuito, tenemos que acabar de completar nuestra naturaleza, alma y corazón, y ser receptivos, para no  repetir el mismo guion con  otros personajes, en escenarios distintos. No  soy la misma que hace un año o diez,  tengo  aportes que doblegaron mi espíritu y  me hicieron dar cuenta de lo cruel de la naturaleza humana y así aprendí a  valorar  a las personas que me aman a pesar de mis carencias,  y  a no ser tan severa con las suyas.

Encontrarnos es un regalo que nos da la vida en un momento preciso con la persona indicada, que dentro de este mundo de montañas y glaciares, carga consigo alguna respuesta que he buscado incesantemente.  Y en una charla, aflora a sus labios, completándome un poco más. Y ésa es la magia.

Tejemos redes de afecto que nos hace permanecer unidos como una enorme telaraña que cada vez se sigue tejiendo con finos hilos de seda. No es un requisito la cercanía para querer, no importa la barrera de la muerte, pues en el alma se archiva el cariño y las voces dentro de mi cerebro, y esas coincidencias entonces me reinventan de nuevo  dentro de una añoranza que repaso entre mis dedos como las cuentas de un rosario. 

Porque el secreto de las grandes cosas, se esconde detrás de lo más simple,  como un decir te quiero o dar  un abrazo, un  consejo o una palabra que  aliente a seguir. No hay que ser avaros emocionales y llevarnos prendido en los huesos algo que no nos correspondía, pues  tal vez por eso coincidimos, porque traías la parte que faltaba en el instructivo de mi existencia.

S.A.L.

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