Fallece leonesa a los 107 años

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Fue una de las primeras mujeres que manejó automóvil en León y tuvo la fortuna de disfrutar del afecto de cinco generaciones de su familia

El jueves le despidieron amigos y parientes.

A sus casi 107 años de edad, falleció la señora Josefina Virginia Aranda Guedea, una mujer “excepcional, fuera de lo normal”, describieron familiares y amigos.

Nació el 21 de mayo de 1910 y murió el pasado miércoles. Josefina Aranda fue una de las primeras mujeres que manejaron automóvil en León y pionera en su tiempo en ir a aprender inglés a Estados Unidos.

Doña Josefina fue hija de Enrique Aranda Martínez, reconocido notario en la ciudad, decano de abogados en Guanajuato y ex gobernador interino en la época de Francisco I. Madero.

El licenciado Aranda tenía la cualidad de ser divertido, amable, culto y un gran conversador... atributos que le heredó a “Pina”, como le decía su familia, de cariño.

“Fue una persona de larga vida, hermosa, siempre conservó su lucidez, alegría... durante toda su vida, solamente sembró amor, fue de lo más servicial, vivió de la mejor manera”, destacó su hija María González Aranda.

Doña Josefina fue una mujer longeva que alcanzó a ver a su quinta generación; tuvo seis hijos, más de 20 nietos, 40 bisnietos y siete tataranietos.

Siempre recordó los cumpleaños de toda su familia, “a las 8 de la mañana nos hablaba para felicitarnos, aunque estuviéramos dormidos”, evocó su hija.

“Fue muy dedicada a su hogar, a su familia, sumamente trabajadora, excelente cocinera, sabía desde tocar el piano, taquigrafía, mecanografía... fue secretaria de su papá en la notaría. Ella supo cumplir todos los roles que le tocó vivir en forma excelente, como hija, hermana, esposa, madre, y abuela”.

La señora Josefina era sencilla, “nunca quiso ninguna entrevista porque le parecía que no había nada importante qué decir. Nos sentimos afortunados de la familia que pertenecemos, es gente buena y honrada, no famosa”.

El jueves, familiares y amigos la despidieron con una misa celebrada en la Parroquia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos.

Su nieta, Martha Hernández González, le dedicó unas palabras de despedida: “Extrañáremos tus largas pláticas que alimentaban el alma de tan sólo escucharte, siempre serena, ocurrente y divertida”.

Vidas largas 

y fructíferas

Hace 17 años, la familia de Josefina Aranda le festejaba sus 90 años de vida y anteayer celebraron “un momento de misterio de porqué hasta ahora Dios la acompañó a su eternidad”, como dijo durante la misa el padre dominico Francisco Hernández Resendiz.

La familia de doña Josefina tiene una propensión genética a la longevidad, dijo su médico general, Héctor Macías Chávez.

“Su padre vivió cerca de los 100 años; su hermano, el licenciado Luis Ernesto vivió 98 años... son gente longeva y desde el punto de vista genético es un antecedente”, señaló el médico, que atendió a doña Josefina por más de 30 años.

Luis Ernesto Aranda Guedea, uno de los notarios más reconocidos de León, falleció en junio pasado, tras haber dedicado 76 años de su vida a la notaría pública.

El doctor Macías Chávez expresó su admiración por doña Josefina: 

“En los 47 años que tengo de servicio profesional, es la gente con mayor edad... que haya llegado a esa edad con un estado mental saludable es extraordinario”.

La última vez que la vio el doctor fue el miércoles, el último día de vida de Josefina. 

“El lunes la vi con mayor deterioro, ya era una fase premortem, poderla atender ese día fue satisfactorio”.

Doña Josefina acompañó el inevitable deterioro de los años con paz en el espíritu.

“Los últimos meses fueron difíciles, sin embargo, estaba tranquila, serena, una persona fuera de lo normal”, resaltó el doctor Macías Chávez.

Su hija, María González Aranda, atesora el rico legado de afecto que hereda.

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