Reciente edición de Autoshow fue "diferente"

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El Salón del Automóvil de Ginebra de este año, se ha diferenciado porque está inmerso en un ambiente de dudas por el futuro del mundo

Cientos de personas recorren los diferentes pabellones del evento internacional. FOTO: AP

Los fabricantes de automóviles de Europa enfrentan grandes interrogantes mientras participan en el Salón del Automóvil de Ginebra, que inició el 9 de marzo pasado y concluye el 19 de este mes.
¿Cuál será el impacto de la decisión de Gran Bretaña de abandonar la Unión Europea? ¿Qué tan reales son las amenazas del presidente Donald Trump de aplicar aranceles a ciertas importaciones? ¿Cuáles son las perspectivas para los vehículos eléctricos?
Esta mezcla de ansiedad sobre el futuro y la necesidad de comercializar productos recién lanzados ha marcado a la 87 edición del Salón de Ginebra, en el centro Palexpo, al lado del aeropuerto de Ginebra.
Las empresas que tienen fábricas de montaje o producción de piezas en Gran Bretaña —como Ford, la división Opel de General Motor, BMW y Nissan— deberán tomar difíciles decisiones sobre qué hacer con la inversión y la producción en el país, mientras Gran Bretaña se prepara para abandonar la UE.
La primera ministra, Theresa May, debe desencadenar el Brexit este mes, iniciando dos años de negociaciones sobre la nueva relación comercial entre Gran Bretaña y la UE. La principal preocupación es si Gran Bretaña dejará de tener acceso al mercado único y libre de aranceles de la UE.
La industria automotriz es muy vulnerable, pues depende de la oferta de piezas que atraviesan muchas fronteras antes de que un coche esté completamente ensamblado.
Una incertidumbre similar viene de las amenazas de Trump sobre aplicar un impuesto a las importaciones de los autos fabricados en México. Es un cambio potencialmente grande, pero todavía no ha ocurrido y la industria busca más pistas.
Sin embargo, no todo es política. El consumidor también está, obviamente, en el plano principal.
Por ello, una tendencia clave en el Salón de Ginebra es el cambio de las minivans a las camionetas SUV pequeñas, que combinan características parecidas a un coche —como interiores de lujo y líneas más elegantes— con características para conducción fuera de carretera, como una mayor altura.
Los cambios recientes en las SUVs representan mejores utilidades para las empresas. “Se puede vender la misma tecnología pero con un margen más alto” de ganancia, declaró Tim Urquhart, analista principal de IHS Automotive.
Las SUV pequeñas pueden reutilizar muchas de las bases mecánicas de los coches pequeños, con lo que se abaten los costos de fabricación, agregó.